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África, cuna de la Humanidad

27 Junio 2011

Make Martín Mi mitad (*)

MI MITAD

Mi otra mitad piensa que no tengo tonos grises, que paso del negro al blanco y viceversa a la velocidad del sonido, y que  aunque es parte de mi encanto denota cierto desequilibrio.

Mi otra mitad piensa que los medios de comunicación se han convertido en un servicio de desinformación, en un poder fáctico a merced de factores que no tiene nada que ver con el bien de la sociedad.

Mi otra mitad piensa que es una vergüenza que la democracia esté secuestrada por un gobierno reaccionario, que no podemos creer en Tribunales Supremos y Constitucionales que intentan ilegalizar lo ilegalizable.

Mi otra mitad piensa que no se puede aplaudir el asesinato de Osama Ben Laden, y que debía haber sido detenido y llevado a un tribunal internacional, donde se le aplicarían las leyes del Estado de derecho.

Mi otra mitad piensa que las centrales nucleares deberían desaparecer una por una sin dejar rastro, y que deberíamos no dejarnos engañar por los que se llenan la boca afirmando que es una energía limpia, segura, barata, y necesaria.

Mi otra mitad piensa que no se puede consentir que el Estado Español siga teniendo los directivos mejor pagados de Europa y el mayor número de parados del primer mundo.

Mi otra mitad piensa que a veces es insoportable (y doy fe), pero es que le pueden las injusticias.

Mi otra mitad piensa que si juntásemos toda la cocaína que existe en el Estado, superaríamos con creces a Colombia, Bolivia y Perú juntos.

Mi otra mitad piensa que se podría hacer un libro con todas las chorradas que prometen los políticos en ciernes  en una campaña electoral anticipada y sin proyección.

Mi otra mitad piensa que la palabra crisis ha perdido todo su sentido, y que las medidas tomadas al respecto bajo el consentimiento de los sindicatos, no solo son estúpidas si no que a su vez lo único que hacen es aumentar todavía más los recortes sociales y el número de desempleados.

Mi otra mitad piensa que deberíamos estar cansados de rodearnos de gente sin conciencia, de generaciones ni-ni, de Belenes Esteban siendo líderes de opinión, de políticos corruptos y de hipotecas a 50 años para mini pisos de 35 metros cuadrados.

Mi otra mitad piensa “enfín”,  que deberíamos vivir en una isla desierta alejados de la humanidad y de todas sus miserias, para poder alcanzar la felicidad.

Y  todo esto, no lo pienso yo, lo piensa, mi otra mitad que para terminar, diría, Amén.

___________
(*) Make Martín o M.M. es una ex alumna que tiene en su haber ya numerosos artículos publicados en la prensa. Me ha enviado este último artículo y, yo, José Mª Amigo Zamorano, orgulloso de ella, lo traslado a este blog. Espero que no se ofenda.

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13 Junio 2011

Contra la xenofobia, contra el racismo

Más de 200 intelectuales suscriben una carta que exige al presidente de la Generalitat, Artur Mas, tolerancia cero con la xenofobia. En el texto, consideran que "la posibilidad de que Xavier García Albiol pase a ocupar la tercera alcaldía de Cataluña es alarmante para la salud democrática del país".

La carta la han promovido el filósofo Pep Subirós escritor albanés Bashkim Shehu, ambos vecinos de Badalona, ​​y ya ha conseguido más de 200 adhesiones de intelectuales del país.

Algunos de los nombres que firman esta carta son el escritor y Premio de Honor de las Letras Catalanas Jaume Cabré, los escritores Josep Maria Benet i Jornet, Maria Barbal, Julià de Jòdar, Salah Jamal, Jordi Puntí, Màrius Serra, los periodistas Bru Rovira, Eugeni Madueño y Llibert Ferri o el actor Carles Flavià entre otros.

El contenido de la carta es el siguiente:

Muy honorable Artur Mas,

Nos dirigimos a usted, como máximo responsable político de Convergència i Unió, para hacerle saber nuestra preocupación por el ascenso, en las recientes elecciones municipales, de fuerzas políticas y propuestas programáticas abiertamente racistas y xenófobas que usan los inmigrantes como cabezas de turco de todos los problemas que han aflorado con la crisis económica de estos últimos años.

Nos referimos no sólo al crecimiento de grupos de extrema derecha hasta ahora marginales, como es el caso de Plataforma per Catalunya, sino también la adopción de postulados similares por parte de una fuerza como el Partido Popular de Cataluña y, muy particularmente, en la campaña agresiva y demagógica llevada a cabo por el candidato del PPC a la alcaldía de Badalona.

La posibilidad de que el señor Xavier García Albiol -protagonista de esta campaña y actualmente investigado por la fiscalía como posible responsable de un delito de incitación al odio racial- pase a ocupar la alcaldía de la tercera ciudad de Cataluña es sencillamente alarmante para la salud democrática del país.

La alarma viene agravada porque, aunque a lo largo de la campaña electoral CiU se comprometió a cerrar el paso de García Albiol a la alcaldía de Badalona, ​​parece que la coalición que usted preside se ha inclinado para facilitar, vía la abstención o una fórmula equivalente, la elección de García Albiol como alcalde.

En caso de que se llegue a otorgar este apoyo de hecho, y aunque sea en forma de inhibición, CiU se haría responsable de contribuir decisivamente a una grave infección de las instituciones políticas catalanas a través del virus de una demagogia populista basada en mentiras y extrapolaciones, como un supuesto uso abusivo de los servicios y ayudas sociales por parte de los inmigrantes, o la exageración de los problemas de seguridad y la culpabilización de colectivos enteros de población de origen extranjero, como, en el caso de Badalona, los ciudadanos de origen rumano.

Son posiciones y actitudes que intoxican el cuerpo social alimentando miedos, divisiones y enfrentamientos sociales muy difíciles de parar, y que históricamente han sido siempre el preámbulo de políticas antidemocráticas sobre el conjunto de la sociedad y, en especial, contra sus sectores menos privilegiados .

Una infección que, además, tendría, sin duda, repercusiones no sólo en Cataluña sino en todo el territorio del Estado español, ya que todo indica que Badalona está siendo utilizada por el PP como campo de maniobras donde medir la eficacia y los réditos electorales de actitudes abiertamente discriminatorias hacia los inmigrantes como colectivo contra el que proyectar buena parte de las frustraciones de una parte importante de la ciudadanía, para su ulterior aplicación a nivel estatal en las próximas elecciones legislativas.

En unos momentos en que se está expresando con una amplitud y una intensidad inéditas una profunda desafección de una parte muy importante de la ciudadanía hacia las prácticas políticas dominantes, la posible subordinación de los principios y valores democráticos a los intereses a corto plazo de los partidos políticos , en una materia tan delicada y sensible como esta, no haría más que favorecer y agravar la pérdida de credibilidad democrática de las instituciones, y la consiguiente desconfianza de un número cada vez mayor de ciudadanos.

Es por estas razones que, como ciudadanas y ciudadanos firmemente comprometidas y comprometidos con los valores democráticos, reclamamos de la coalición política que usted preside que, haciendo honor a la noble y democrática noción según la cual son catalanes todos aquellos y aquellas que viven y trabajan (o intentan trabajar) en Cataluña, se oponga a cualquier acuerdo que implique facilitar y legitimar el acceso al gobierno de instituciones públicas como el Ayuntamiento de Badalona, ​​de individuos y posiciones políticas que basan sus ambiciones en el cultivo de la mentira, el odio y la discriminación hacia colectivos de población merecedores, como cualquier otro, de respeto y reconocimiento, y que, salvo casos individuales aislados, contribuyen de manera decisiva al bienestar y a la convivencia de la sociedad catalana, aunque sean, precisamente, los más vulnerables y los primeros afectados por las consecuencias de la crisis económica actual y del malestar que se deriva.

Con el racismo y la xenofobia, tolerancia cero.


Fuente: AHORA

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3 Junio 2011

Santiago Alba Rico: El agujero blanco. Un extranjero en la Puerta del Sol

Viernes 3 de junio de 2011. Nodo50Descargar artículo en PDF

Por Santiago Alba Rico

En el centro de Madrid, la ciudad más frívola y regañona del mundo, hay un agujero blanco que amenaza con convertir en una alucinación el Parlamento, el estadio Santiago Bernabeu y El Corte Inglés. ¿Es una revolución? De momento es sólo (¡sólo!) una inversión espacial, material, tangible, diminuta, de la marcha mental del mundo; una costura de realidad intensa en un inmenso desgarrón sin sentido; el punto suelto a partir del cual se podría poner del revés -del izquierdo- el calcetín del universo. La Puerta del Sol, con sus irregulares colinas de lona y su crepitar de papeles, es el primer asentamiento de la civilización. Es el paso de nuevo al sedentarismo, la agricultura, la urbanización, la escritura, la razón. Así avanza la humanidad. En el corazón de la selva se abre hueco una ciudad. Madrid está asediada desde dentro; está cercada desde el interior. Al tumor gigantesco le está creciendo un cuerpo; le está brotando un pulmón; le ha salido un bultito de salud.


Desde hace dos semanas Madrid -como otros lugares de España- es una ciudad doble. Para los extranjeros que ya la conocíamos, llegar a la Puerta del Sol desde la Plaza Jacinto Benavente o desde la calle Preciados es como romper y atravesar el cartón pintado que nos separa del espacio mismo. Por un pasillo de imágenes publicitarias (“hoy estoy más guapa que nunca”, “prometo ser joven para siempre”, “el mundo cambia cada 20 segundos; cambia tú con él”) se desemboca abruptamente en la realidad. El espacio -la condición misma de la sensibilidad común- no existe en todas partes y no existe casi nunca; de hecho, el capitalismo consiste socialmente en impedir su cristalización, en abortar de raíz cualquier abertura, en destruir toda forma de yuxtaposición a la intemperie. “Espacio” no se dice de cualquier sitio; se dice sólo de aquellos lugares que hemos conquistado, de los que nos apropiamos ininterrumpidamente mediante el trabajo, de los que marcamos con nuestros manos y nuestras letras, de aquellos cuyo origen podemos recordar y relatar y cuyo destino podemos modificar. Bajo el capitalismo, el espacio mismo -como los elefantes, las cabinas telefónicas y los regalos- es cada vez más una rareza. Ocurre de milagro, algunas noches, entre dos cuerpos desnudos. Pero habitualmente no nos movemos en el espacio, no ocupamos ningún espacio, no tenemos propiamente espacio. La Puerta del Sol, con sus colinas de lona azul y su crepitar de papeles, desconcierta sencillamente porque se puede medir. Porque está bajo el cielo. Porque aparece. Comparece. Y hasta parece. A su lado, la otra ciudad -en la que han ganado las elecciones Gallardón y Esperanza Aguirre- se destiñe y decolora muy deprisa; no se sostiene; no aguanta la comparación; está radicalmente deslegitimada por su radical falta de espacio. ¿Cómo va a ser democrática una ciudad en la que ningún ser humano y ninguna cosa tienen sitio, tienen su sitio? “Un polvo cada cuatro años no es vida sexual; un voto cada cuatro años no es democracia”, declara un cartel en la plaza. “Error 404, democracia not found”, anuncia otro. El espacio, como la democracia, es sobre toda una decisión colectiva; un compromiso reiterado del cuerpo con su entorno. Por eso un Parlamento puede no ser un espacio; y por eso una plaza puede convertirse a veces en un Parlamento. La Puerta del Sol está llena de gente por una razón muy sencilla: porque, al contrario que el resto de la ciudad, es -oh maravilla- un lugar.

Bajo el capitalismo, el espacio “ocurre” de milagro. Bajo el capitalismo, el movimiento del 15-M sólo puede ocurrir “de milagro”. En general pensamos que “milagro” es todo aquello que se produce en contra de las leyes de la naturaleza. Pero bajo el capitalismo nada sucede de manera natural. ¿Semillas estériles? ¿Casas vacías y gente sin techo? ¿Abundancia e insatisfacción? ¿Pueblos descontentos y al mismo tiempo sumisos? Bajo el capitalismo hace falta precisamente un milagro para que se cumplan de vez en cuando las leyes de la naturaleza: para que las frutas maduren, para que los amantes encuentren una cama limpia y libre, para que los ladrones no sean recompensados, para que a los trabajadores no se les amputen los brazos. ¿Es extraño que, tratados como niños, despreciados, privados de trabajo, subcontratados, sin casa y sin futuro, sobornados y reprimidos, los jóvenes se rebelen contra el “sistema”? Es natural; es un milagro. Lo propio de la juventud no es rebelarse contra los mayores sino rebelarse contra la infancia, en la que el capitalismo trata de retenernos a todos con una combinación de golosinas y reformas laborales. Lo verdaderamente inesperado del movimiento 15-M es que restablece los procesos naturales. ¿Qué reclaman los jóvenes? Su derecho a ser adultos. Entre el Carrefour y la televisión, entre la Warner y Belén Esteban, entre el populismo de las marcas y el de los políticos, la reivindicación de “mayoría de edad” es la más radical, la más revolucionaria, la más política que puede imaginarse.

Madrid es, sí, una ciudad doble. No nos engañemos. En una de sus mitades, la falsa democracia introduce efectos reales desde el Parlamento, el Ayuntamiento y la Comunidad. En la otra, la democracia real peina y despioja el aire; embellece el viento. ¿No introduce ningún efecto? La emancipación recíproca de estas dos ciudades, que se desarrollan en paralelo sin apenas roces (una vez descartada la intervención policial), facilita la inmensa levadura de una “ilusión constituyente” que se expande, más allá de Sol, por Jacinto Benavente, la plaza de Carmen, Ópera y Montera. Decenas, centenares de jóvenes -y no tan jóvenes- ocupan en corro las aceras, pegan pizarras de papel en los árboles o en los escaparates de El Corte Inglés, se educan, se respetan, imaginan en todo detalle una alternativa al “sistema” que quiere convertirlos en mercancías. Redactan una constitución. La liberan en la atmósfera. La hacen galopar sobre los árboles. ¿Nada? El ejercicio de la seriedad, de la madurez democrática, del debate político, ¿no es nada? ¿La belleza de un cuerpo o de un poema mejora nuestra vida y la belleza de la democracia viva -la belleza kantiana de la sensibilidad común- no nos deja ninguna huella? En los corros de las plazas, donde se discute sobre enseñanza, economía y cultura, todas las asambleas de las comisiones comienzan con la advertencia: “No nos demos prisa; tenemos todo el tiempo del mundo”. No es verdad, no lo tenemos, pero esta declaración, como la reivindicación del derecho a la “madurez”, es la subversión misma de la lógica que domina el intercambio de mercancías, la televisión y la guerra. Durante horas y horas, jóvenes formateados por el consumo, aislados y desiderativos, ajenos desde el nacimiento a toda noción de colectividad y organización, han permanecido bajo el sol, en vilo, sin cambiar de postura sobre el suelo, conscientes de pronto de que ningún polvo, ninguna lanzadera, ninguna telenovela, ningún programa de televisión, ninguna droga de diseño, es tan apasionante e interesante como una asamblea.

Más acá de la belleza misma, más allá del aprendizaje acelerado y de la ralentización de Madrid (que flota vertiginosamente a la deriva), la ilusión constituyente de decenas de miles de personas reunidas en una plaza ha constituido ya su propia legitimidad. Todo poder, a condición de que sea lo suficientemente grande, es fundacional (y por lo tanto disolvente). El de Sol lo es. A su lado, la otra ciudad -en la que han ganado las elecciones Gallardón y Esperanza Aguirre- se destiñe y decolora muy deprisa; no se sostiene; no aguanta la comparación; está radicalmente deslegitimada por su radical falta de realidad. ¿Ningún efecto? Las movilizaciones y asambleas de estos días, constituyentes de su propia legitimidad, "desconstituyen" el poder que denuncian y al que se oponen. Pase lo que pase, el Parlamento y El Corte Inglés son ya casi una alucinación; se desvanecen en el aire; tienen de pronto algo inconsistente y espectral. El movimiento 15-M ha golpeado la línea de flotación misma del sistema; y el sistema ha acusado el golpe y se ha asustado. Y eso -como la fórmula de la relatividad o la composición de Las Meninas- es inolvidable para la humanidad.

Todos los poderes constituyentes surgidos de la movilización cabalgan siempre la urgencia de la utopía. Y las utopías siembran, activan, tropiezan en paradojas. En este caso -paradójicamente, sí- la utopía revolucionaria del 15-M invoca una especie de tiranía de la no-confrontación. Los sueños de transformación radical asumen en la asamblea general de Sol el lenguaje y el contenido de los discursos políticamente correctos: respeto, responsabilidad, convivencia, consenso, conceptos que se traducen también en ese código gestual, sumariamente plebiscitario, con el que aprueba o condena la multitud las intervenciones de los oradores. Es interesante reparar en este impulso. Las democracias capitalistas han insistido en “educar en valores” porque pretenden ser democracias; pero no pueden dejar de violarlos (los valores) porque son capitalistas. ¿Respeto guerrero? ¿Responsabilidad corrupta? ¿Convivencia explotadora? ¿Verdad mentirosa? ¿Consenso asesino? ¿Honestidad ladrona? Lo normal habría sido que esta hipocresía estructural hubiese inutilizado para siempre los valores mismos y que los jóvenes hubieran dejado de creer al mismo tiempo en el capitalismo y en la democracia. Pero como para dar la razón a Carlos Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero, y con una lucidez inesperada, los jóvenes del 15-M se han apoderado del lenguaje políticamente correcto que invocan y patean los políticos y se lo han tomado en serio contra ellos. “Seamos imposibles”, dice una pancarta que invierte el famoso eslogan del 68, “pidamos realismo”. La spanish revolution no es ni postmoderna ni prefascista: es ingenuamente ilustrada. Es radicalmente moderada. Ha entendido precisamente que la utopía está del otro lado, allí donde se pretende ser honesto y capitalista, responsable y bombardeador, pacífico y millonario, y que en ese marco de hipocresía estructural la verdadera utopía es la del realismo, la de pedir cosas sencillas, naturales, normales, sensatas. Mientras el capitalismo materializa criminalmente los sueños, la asamblea de Sol sueña colectivamente pequeñeces de sentido común.

Pero la utopía de la no-confrontación se enreda enseguida en paradojas.

El movimiento 15-M es apartidista. Las siglas, las banderas, las filiaciones ideológicas están excluidas de Sol con la fuerza represiva (casi forclusiva) de un tabú. Es inquietante y a veces irritante. Es también injusto con los jóvenes -o no- que llevan años luchando dentro de organizaciones extraparlamentarias y que ahora ven penalizado, en vez de reconocido, su tesón. Pero forma parte de la levadura misma de la movilización contra una pseudo-democracia que no puede distinguir entre partidos, todos ellos orgánicamente funcionales a su reproducción. Y tiene una dimensión muy bonita, una conmovedora potencia revolucionaria. El tabú de las filiaciones suspende e invierte de hecho, en la acampada de Sol, en el trato recíproco entre los acampados, en el seno de las comisiones y en las discusiones de la asamblea, el principio de desconfianza vigente en la sociedad exterior. El mandamiento “confía sólo en los conocidos” se transforma en su contrario, y en forma también imperativa: “sólo podemos confiar en los desconocidos”. Sólo cualquiera puede hablar en las asambleas, sólo cualquiera puede ser escuchado, sólo cualquiera tiene autoridad para hacer una propuesta. Es difícil no emocionarse ante esta decisión radical de impersonalidad y universalidad que reivindica la objetividad de los discursos (junto al derecho de todos a ser amados y bien tratados) y que, en un contexto de activa desconfianza hacia los partidos, permite a los militantes de izquierdas enunciar sus argumentos sin prejuicios ni resistencias.

La consecuencia natural de esta utopía de la no-confrontación, que iguala a todos los desconocidos, es la voluntad de consenso. Pero reprimir la confrontación en una asamblea abierta y universal convocada contra la otra ciudad -donde han ganado las elecciones Gallardón y Esperanza Aguirre y donde Rubalcaba embrida a sus policías-; forcluir las filiaciones ideológicas en un mundo en carne viva, dividido por intereses de clase y de facción, entraña muchos riesgos. El consenso entre 5.000 desconocidos -principio rector de las asambleas generales de Sol- aboca a la exclusión de todas las propuestas radicales, frente a las cuales cuenta más un veto que 4.999 votos. Cualquier desconocido, digamos, puede impedir un acuerdo. Y esta paralización, a su vez, sólo puede ser conjurada rebajando el contenido de las propuestas y aumentando el nivel de manipulación, populismo y liderazgo de los moderadores asamblearios. El consenso, concebido como el instrumento más radicalmente democrático, acaba conduciendo paradójicamente a la in-decisión y la demagogia. La confrontación con el enemigo es inevitable; y la unión con el compañero está mejor garantizada, como sugiere Ernest Favil en una de sus magníficas crónicas, por el derecho al voto que por el derecho al veto.

Utopías y paradojas. Como los levantamientos populares en Túnez y en Egipto, el movimiento 15-M demuestra que lo propio de la libertad es ponerse límites a sí misma; que lo propio de la espontaneidad es organizarse. “Por un mundo más organizado y menos ordenado”, dice una consigna de Sol. Contra toda la propaganda interesada, contra todas las pretensiones de un caos original, los jóvenes de la acampada -de las acampadas en toda España- han demostrado que lo más profundo, lo más espontáneo, lo más original es la disciplina y la organización y que hace falta mucha violencia para desordenar el mundo. Pero la paradoja de la espontaneidad es que, abandonada a su propio impulso, resulta demasiado organizada. La espontaneidad es tan disciplinada, meticulosa, clasificatoria y reguladora que, si no es reprimida, desemboca en una hipertrofia burocrática. Como extranjero interesado en el movimiento, traté una tarde de trazar el organigrama de las comisiones y grupos de trabajo (Respeto, Comunicación, Coordinación Interna, Alimentación, Infraestructura, Economía, Cultura, Pensamiento a Largo Plazo, Espiritualidad, Medioambiente, Feminismo, Migración y Personas, etc.). Fue imposible. No hay ningún gobierno del mundo que tenga tantos ministerios, secretarías de Estado y departamentos como la Asamblea de Sol. Se ha creado ya una Comisión de Comisiones y, fruto de la opacidad burocrática, ha habido que poner en marcha una auditoría contra la comisión de Comunicación. Todo ello debería hacernos reflexionar quizás sobre esta relación de recíproca excitación entre espontaneidad organizadora y frondosidad burocrática. Lo espontáneo es la organización; y lo más espontáneo, apenas se complican las relaciones, es la burocracia. Frente a ella y como principio político libertario, es necesario -otra paradoja- introducir instituciones estables. La Puerta del Sol, con sus irregulares colinas de lona y su crepitar de papeles, es el primer asentamiento de la civilización. Es el paso de nuevo al sedentarismo, la agricultura, la urbanización, la escritura, la razón. Espontáneamente ha recorrido en quince días todas las estaciones de la evolución humana. Pero este proceso emocionante y rapidísimo nos enseña también que para detenerse hace falta más disciplina que para dejarse llevar por la disciplina.

Y está el amor. No hablo de la comisión de Espiritualidad ni de la subcomisión de Abrazos Forzados, de la que hay que huir como de la peste. La única cosa que debe ser verdaderamente espontánea es un abrazo y no hay ninguna diferencia entre imponer una caricia o imponer un látigo. Pero el amor es central en la acampada de Sol, como lo fue en la plaza de Tahrir en El Cairo o en la Qasba de Túnez. Lo espontáneo es, sí, la organización; y lo espontáneo, apenas uno se siente parte de otro cuerpo, es la solidaridad, la paciencia, la delicadeza, la atención, el cuidado, el sacrificio, los buenos modales. Lo dijo Aristóteles hace 23 siglos: “lo propio del enamorado es sentirse y querer ser bueno”. Hay que cambiar el mundo, “desordenarlo” mucho, para que nos volvamos organizados; hay que cambiar el mundo, “desordenarlo” mucho, para que nos sintamos y queramos ser buenos. Toda revolución es un enamoramiento colectivo que, al mismo tiempo que transforma las formas de gobierno, transforma el marco de la sensibilidad común. Eso también es política. De ese “hombre nuevo” que preconizan los revolucionarios todos los hombres viejos han tenido un atisbo aislado -un chispazo- dos o tres veces en su vida. Es lo más viejo del mundo y sólo se trata, paradójicamente también, de crear las instituciones que lo desmientan y lo conserven. Estar enamorado de todos al mismo tiempo es algo que un cuerpo humano sólo puede hacer durante quince días; bendito sea el amor que demuestra que el amor es posible; bendito sea el amor que impugna en una plaza el pesimismo antropológico de los liberales y los banqueros; bendito sea el amor que se presenta, cuando menos se lo espera, como el logos primero. Pero no basta. Hay que ir más allá. Ahora de lo que se trata es de derrocar el gobierno, los gobiernos capitalistas, para que gobierne el amor. Cuando gobierne, es verdad, ya no será nuestro amor sino nuestro gobierno y no estaremos enamorados de él (¡Dios nos libre!), pero podremos exigirle que deje madurar las frutas, que permita encontrarse a los amantes en una cama limpia y libre y que garantice a los trabajadores el uso de sus brazos y de su inteligencia. Cada cierto tiempo, en una sacudida, todos debemos recordar el amor, lo más antiguo y generador que existe; pero nuestra bondad de enamorados, nuestra libertad de adultos ilustrados, si quiere decidir el destino del mundo, debe volcarse y olvidarse en un buen gobierno. A ese gobierno, cuando lo hayamos constituido, habrá que recordarle de vez en cuando -porque será reformable- que el único tirano ante el que nos inclinamos, y ante el que deben inclinarse todos los poderes, son el amor primero y la razón común.

Para conservar el amor y el deseo de ser buenos, para conservar el asambleísmo y la democracia real -amenazadas ya por la fatigosísima espontaneidad organizadora- quizás ha llegado el momento de abandonar la Puerta del Sol. ¿Quiénes están allí? Un poco todos: desempleados que por primera vez se sienten útiles, hippies enganchados a la felicidad del instante, militantes de todos los colores aferrados a la oportunidad de su vida, jóvenes sin futuro que pasaban por allí y quedaron absorbidos para siempre en el agujero blanco. Todos sienten lo mismo. Son los nuestros; somos nosotros. Es difícil renunciar al único lugar del mundo; es difícil renunciar al amor; es difícil renunciar a una experiencia que nadie preparó y que nadie puede asegurar que se repita. Es un riesgo partir; pero es un riesgo quedarse. Como extranjero de paso, yo mismo siento la fortísima nostalgia -como me ocurrió en la Qasba- de esta inversión espacial, material, tangible, diminuta, de la marcha mental del mundo; de esta costura de realidad intensa en un inmenso desgarrón sin sentido; de este punto suelto a partir del cual se podría poner del revés -del izquierdo- el calcetín del universo. Pero la victoria ha sido tan grande -el poder fundacional de otra legitimidad que decolora el Parlamento y El Corte Inglés- que quizás, si se quiere seguir adelante, radicalizar y politizar de verdad el movimiento y fundamentar una alternativa, es necesario apostar por los Soles de los barrios y los pueblos, por el trabajo constituyente de las comisiones y los grupos de trabajo y por la coordinación a nivel estatal e internacional. El momento antropológico fundacional -el recuerdo de ese amor primero, el poder de los muchos- debe dejar paso ya, aún a riesgo de perderse, si no quiere perderse, a una política que plantee las modalidades y las estrategias de la inevitable confrontación. Porque lo que es seguro es que habrá que volver, quizás todos los meses, como ya se ha propuesto; y entonces necesitaremos más poder, más amor y más propuestas.

Es increíble. Incluso en los tiempos de facebook y twitter, lo que caracteriza a una revolución es que sacraliza los nombres; es decir, los convierte en espacio. Los pone en el espacio. En la época de los no-lugares -los pasillos rápidos de las mercancías y los turistas- las revueltas contra la tiranía reconstruyen rápidamente los lugares, esas decisiones colectivas de tres dimensiones. Muchos pasillos han vuelto a ser lugares en los últimos meses: Tahrir, La Qasba, La Perla, Puerta del Sol, Plaza de Catalunya, Plaza Sintagma, La Bastilla.

El sol es un agujero blanco; sigamos agujereando de luz las noches del mundo.

Fuente original: Rebelión

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6 Mayo 2011

Otto René Castillo (*): La tumba de Dios (1)

Suceden cosas

tan extrañas

en mi pequeño país,

que si de verdad

hubiera cristianos

creerían,

sin duda,

En la muerte

auténtica de Dios.

Un hombre,

por ejemplo,

es empujado

por lo gigante

de su hambre

y roba.

Se le condena

luego

a veinte años

de cárcel.

Pensad

un momento lo que cuesta

saciarse el hambre:

¡veinte años

encerrado

en 4x4 de metro!

Pero

los accionistas

principales

de los bancos

que perpetran

negocios

y cosechan aplausos

andan tranquilamente

por las calles.

Pensad

otro momento:

¿de dónde

sale tanta riqueza?

¿la han hecho

ellos,

quizás,

con el sudor

de su frente

y los callos

de sus manos?

Responded vosotros

la pregunta.

El comerciante

de la ciudad

principal

que a las ocho

llega a misa

y a las once

busca el bar,

exhibe,

después de un devoto:

¡salud!,

su boleto para entrar

al cielo,

si le toca morir

en sobresalto.

Señala terco

la firma del santo papa

y agrega reciamente:

'¡me costó

quinientas tusas!'

Yo solo digo:

ellos tienen

todavía

la mitad del mundo

para viajar y emputecerse.

Pero el hambriento

principal

de mi ciudad

se quedará

si la bomba

lo sorprende

en su trabajo.

Algo es cierto de todo.

Jamás pasarán

por el ojo de la aguja

los camellos,

pero los ricos

han comprado ya,

sin negarlo,

el reino de los cielos.

En verdad, pienso,

si hubiera cristanos

en mi pequeño país,

donde suceden

cosas tan horrendas,

creerían

en la muerte cierta

de su dios,

sin duda alguna.

¡Falsos cristianos,

la tumba de cualquier dios

está en vosotros!

___________

(*) http://www.literaturaguatemalteca.org/Otto.html

(1) Leído en el poemario 'Vámonos, Patria, a caminar'

(Del libro 'POESÍA REVOLUCIONARIA GUATEMALTECA. de Mª Luisa Rodríguez. Edita: Zero, S.A. Madrid, octubre 1969)

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3 Mayo 2011

Otto Raúl González (*): Color de alegría (1)

Octubre llegó como una marejada

de olas, nidos, miel y polen

de vertir sobre el mapa

sus brillantes racimos.

-

Volvieron a reir

los jardines, las fuentes y las flores;

que es como decir

las madres, los padres y los hijos.

-

El color de la alegría

se volvió a reflejar en la piel de las frutas,

y en los ojos que izaron las banderas

de los puntos cardinales.

-

La tierra amada y amorosa,

la sencillez del agua,

la libertad y el sueño

se podían palpar, tener entre las manos.

-

Con la revolución habrá atracado

en las playas de octubre

como un barco el color de la alegría.

___________

(*) http://es.wikipedia.org/wiki/Otto-Ra%C3%BAl_Gonz%C3%A1lez

(1) Aparecido en 'Guatemala Comercial

(Del libro 'POESÍA REVOLUCIONARIA GUATEMALTECA. de Mª Luisa Rodríguez. Edita: Zero, S.A. Madrid, octubre 1969)

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2 Mayo 2011

Raúl Leiva (*): Guatemala

No estás vencida, no: de pronto naces

como una rama verde, altiva y pura

en la arboleda de los pueblos: haces

retroceder a la canalla oscura.

.

No estás vencida, no: dormida yaces

mientras la acción del pueblo nuestro jura

despertarte del sueño: ya en sus bases

la torrentada popular lo augura.

.

No estás vencida, no: tu voz se escucha

y los tambores soñarán rugientes,

se elevará tu nombre de ala en ala.

.

No estás vencida, no: creciente lucha

iniciará la marcha: libres fuentes

rescatarán tu tierra, Guatemala.

.

(*) http://www.biografiasyvidas.com/biografia/l/leiva_raul.htm

(Del libro 'POESÍA REVOLUCIONARIA GUATEMALTECA. de Mª Luisa Rodríguez. Edita: Zero, S.A. Madrid, octubre 1969)

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13 Abril 2011

14 de abril: manifestación por la III República

El Manifiesto unitario será leído por el periodista Carlos Tena.La actriz Ana Ramos leerá el poema de Miguel Hernández: "Malditras las guerras sino es amor la empresa....".  Actuará el grupo:  "Rojo cancionero y banderas rotas"

MANIFIESTO DE LA COORDINADORA REPUBLICANA DE MADRID.

Un 14 de abril como el de hoy en Madrid, hace 80 años, el pueblo desencadenó sus ansias de libertad y de justicia y, al igual que en otras ciudades y pueblos, encarnó su poder soberano y proclamó la República.

Ocho décadas después hay muchas más similitudes de las que parecen entre la situación que tenían los hombres y mujeres de entonces y la que vivimos ahora.  También entonces el capitalismo había generado una gravísima crisis económica y, como hoy, millones de trabajadoras y trabajadores desempleados, sobre todo los más jóvenes, carecían de futuro.

Ahora como entonces los empresarios, banqueros y terratenientes con el rey Borbón a la cabeza, los que en medio de la crisis tienen más beneficios que nunca, junto al gobierno que les representa, no dejan de descargar sobre la espalda de la clase obrera recorte tras recorte de derechos sociales y laborales y de servicios públicos.

También hoy una Iglesia corrupta, comprometida hasta la médula con los sectores más retrógrados, llena sus arcas con fondos públicos y utiliza la financiación que recibe y que sale de nuestros impuestos para asegurarse el tesoro más preciado: domesticar las mentes de la infancia y la juventud.  Ahora también, con un Borbón como Jefe de las Fuerzas Armadas, el Ejército español actúa al servicio de la rapiña de las grandes empresas atacando a los países cuyos gobernantes no se les someten lo suficiente.  Hoy, para mayor escarnio, el ataque lo dirige un gobierno PSOE, con siglas de izquierda y que ganó unas elecciones al grito de “No a la guerra”.

En estos días, el imperialismo europeo y estadounidense ha decidido profundizar abiertamente en la guerra y el saqueo de los pueblos árabes. El Estado español, parte integrante de la OTAN, brazo armado del capitalismo occidental, es partícipe del genocidio que el imperialismo está llevando a cabo en Iraq, Afganistán, Palestina o, recientemente, en Libia.  Los pueblos del Estado español, que recibieron la más bella muestra de solidaridad internacionalista en defensa de su República, no pueden dejar de condenar la agresión imperialista y mostrar su solidaridad con el pueblo libio y por su soberanía.

La Transición, una jugada de trileros

Treinta y cinco años después de lo que llamaron “Transición modélica” nos encontramos que, como en una jugada de trileros, se cambiaron algunas fichas de sitio para que siempre perdieran los mismos. Se cambió algo para que no cambiara nada.  Nos dijeron los que en nombre de la clase obrera y de los pueblos firmaron los Pactos de la Moncloa que “no se podía hacer otra cosa” y el resultado es que nos colocaron a un rey designado por Franco, como máximo valedor de las oligarquías corruptas y retrógradas. Frente al potente movimiento obrero y popular que luchó contra la Dictadura, nos encontramos hoy con una izquierda casi desaparecida y unas cúpulas de los sindicatos mayoritarios que han olvidado los intereses que representan.

Hablaron de “reconciliación” para amnistiar los crímenes de la Dictadura, sin que hasta la fecha la vergonzosa Ley de Memoria Histórica haya anulado ni una sentencia dictada por los tribunales fascistas, ni siquiera las del 27 de septiembre de 1975, las de Miguel Hernández, Julián Grimau o los anarquistas Granados y Delgado.  Nos contaron que habría libertad y hoy más que nunca se reprime al movimiento obrero que resiste y a jóvenes estudiantes, antifascistas o independentistas. El mismo Estado que es condenado por tribunales internacionales por la aplicación generalizada de la tortura pretende seguir manteniendo sin derechos civiles y políticos a cientos de miles de vascos y vascas y con cualquier organización que cuestione el orden establecido.

¿Hasta cuándo vamos a seguir con los brazos cruzados mirando lo que sucede? Es necesario decir ¡Basta ya!

El gravísimo retroceso en derechos sociales y laborales decidido por el gobierno PSOE, y que el PP se dispone a continuar, tiene lugar mientras la patronal de la banca y las grandes empresas se reparten mayores beneficios que nunca - ¡50.000 millones de euros el último año! - en gran parte procedentes de fondos públicos. La corrupción política penetra en todas las administraciones y aparatos del Estado, empezando por la Casa Real.  El denominado “pacto social” es una de las mayores expresiones de la podredumbre política y hasta moral de la monarquía constitucional. El “pacto social” es la agresión institucionalizada sobre el conjunto del pueblo, la coartada para el expolio de los derechos históricos de los trabajadores.

El “pacto social” es, en definitiva, la estrategia de sometimiento a los intereses de la oligarquía empresarial.  Las organizaciones republicanas que convocamos esta manifestación creemos que estos hechos ponen de manifiesto el verdadero carácter del régimen surgido de la Transición, que dejó intacta la esencia de la Dictadura franquista y que dejó a la clase obrera y a los pueblos sin referente y sin proyecto político.  Desde hace más de treinta años nos han engañado diciendo que la Constitución de 1978 amparaba derechos económicos y sociales como el derecho al trabajo, a la vivienda, a pensiones dignas, a la sanidad y educación públicas y de calidad, y tantos otros, que son – evidentemente – papel mojado.  Los “derechos democráticos” siguen el mismo camino. Están siendo pisoteados porque la represión es su única respuesta ante lo que más les preocupa: que la clase obrera y los pueblos se organicen y luchen.  Eso es precisamente lo que proponemos.

El pacto social no lleva más que al debilitamiento progresivo de las trabajadoras y trabajadores y a retrocesos sin fin de sus derechos frente a un capital insaciable y a un gobierno a él supeditado.

Llamamos a la lucha por un programa común “Por la República” que debe incluir:

·                Derogación de la Constitución de 1978 y apertura de un proceso constituyente que parta de la ruptura con la legislación e instituciones del régimen y cuyo desarrollo contemple una consulta popular para elegir libremente entre Monarquía y República. Salida de la OTAN y desmantelamiento de las Bases. Separación absoluta de la Iglesia y el Estado; por un Estado laico.

·                Nacionalización de la banca y de todas las empresas estratégicas como energía, comunicaciones, transporte, industria farmacéutica básica, etc. Todos los recursos naturales deben ser de propiedad pública. Reforma agraria. Reforma fiscal progresiva. Educación, sanidad y servicios sociales exclusivamente públicos. No a la financiación pública de la empresa privada. Vivienda social pública y paralización de los desahucios. Protección social completa para todas las personas desempleadas. Igualdad de la mujer trabajadora.

·                Derecho de autodeterminación para todos los pueblos y naciones oprimidas. Libertad de expresión, de reunión, asociación, manifestación y acción política. Derogación de la Ley de Extranjería y plenos derechos para todos los trabajadores extranjeros.

·                Contra la impunidad de los crímenes de la Dictadura. Anulación de las sentencias de los tribunales fascistas. Verdad, justicia y reparación para las víctimas del franquismo. Eliminación de toda la simbología fascista en lugares públicos.

·                Libertad para todos los presos políticos antifascistas, comunistas, anarquistas e independentistas y amplio indulto para los presos por causas que tienen su origen en las desigualdades sociales. Derogación de la Ley de Partidos. Disolución de la Audiencia Nacional, de los tribunales militares y de los cuerpos represivos, así como depuración de responsabilidades de los torturadores y de los implicados en la guerra sucia.  El 80 aniversario del 14 de abril de 1931 nos recuerda que la República la engendró el pueblo, que ella es el marco más democrático posible y que es el que proporciona las mejores condiciones para la emancipación de la clase obrera y de los pueblos.

Por ello debe formar parte esencial de sus reivindicaciones y de sus luchas.  Reivindicamos no sólo la memoria de quienes se dejaron la vida, la juventud y la libertad en la lucha contra el fascismo, sino su derecho a ver realizados sus proyectos de justicia y emancipación que hoy, nosotras y nosotros, encarnamos.

La fuerza de su memoria y la conciencia de que sólo los trabajadores y los pueblos podemos engendrar alternativas de vida y dignidad frente a la barbarie que el capitalismo nos prepara, nos enseñarán a alumbrar el único camino posible de unidad y de lucha hacia la III República.

POR LOS DERECHOS SOCIALES Y LABORALES.

NO AL PACTO SOCIALCONTRA LA IMPUNIDAD DEL FRANQUISMOPOR UN ESTADO LAICO

POR EL DERECHO A LA AUTODETERMINACIÓN DE LOS PUEBLOS

¡DEROGACIÓN DE LA CONSTITUCIÓN DE 1978! ¡POR LA III REPÚBLICA!

COORDINADORA REPUBLICANA DE MADRID

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4 Abril 2011

iswe letu: autolaureles

Lo que creí que sería barrera de mis labios violentos: los gritos, las consignas, los despliegues de paños multicolores tendidos al aire en manifestaciones multitudinarias; o por el contrario, el yo ensimismado, recogido, en enjambrado muro de silencio entre colmenas bulliciosas...

No eran nada. Nada.

Pues circundando los espacios ciegos, bañados con pájaros mudos, los odios bociferaban insultos con dientes afilados de sierra, excitando sin cesar las águilas hurañas de la sangre en las dolorosísimas incubaciones de las tormenta bajo los claros umbrales de un ser puro y sincero.

Entonces me dije, sobre el corazón limpio de la mañana, alzando con mis dos manos una muchedumbre de espejos, para que todos fueran testigos:

-En la contemplación firme de nuestro rostro sin careta vemos brotar, de la pulpa de nuestros ojos inocentes y puros, mil sueños, camaradas y amigos.

Camaradas y amigos -repetí- mil sueños.

Y allí, meneando sus cabelleras, los leoncillos libres, gritan con insistencia que no me entregue al muro esteril de la soledad, a juntarme en apretados silencios de luces cegadoras; ni a esa frágil e insustancial barrera de labios violentos, como tampoco a impulsivos saludos de telas coloradas

Ya que todo, todo eso, es nada: poco más que una vanidad de autolaureles.

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Sobre mí

Aficionado, diletante. Rebelarme seguro ante la injusticia. Eso de que el hombre explote al hombre se debería de acabar. 'El arroyo de la sierra me complace más que el mar'. 'Con los pobres de la tierra', no con los mendigos, 'quiero yo mi suerte echar'. Por lo demás no soy amigo de todos. Eso ni hablar. Incorrecto políticamente. Y poco más... que pueda interesar al común de los lectores. ¡Ah!: ¡Viva la República! Sin duda, España, mañana, será republicana.

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