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Okonkwo

África, cuna de la Humanidad

19 Junio 2007

Mahi Siah Kuchulu (Pequeño Pez Negro): L) Callejón Sin Salida y Fin

l) Callejón sin salida

Casi no había terminado aun de respi­rar de dentro de su medio natural, cuando el pájaro, llegando vengativo y veloz como una flecha, lo volvió a atrapar y se lo engulló ense­guida; tan rápido fue todo que Pe­queño Pez Negro no se dio cuenta, hasta que transcurrie­ron unos se­gundos, del al­cance real de lo su­cedido. A su alre­dedor, estaba todo oscuro, húmedo y tene­broso; en fin: un callejón sin sa­lida; y además, al­guien llora­ba desconsolada­mente en algu­na parte.

Sus ojos se habituaron lenta­mente a la oscuridad, descubriendo en un rincón un pececillo muy chiquito. Tenía la cara bañada en lágrimas e imploraba sin cesar a su madre.

Pequeño Pez Negro se aproxi­mó a él diciéndole:

--Levántate, pequeño. Harías me­jor, mucho mejor, en discurrir la forma de salir de aquí. ¿De qué te sirve llorar así?

--¿Quién... eres... res... tú...? No ves... ves... que... yo voy a... morir... -y si­guió lloran­do y hablando entrecortada­mente- ¡Ma... ma, mamá!... ya no podré hundir la red del pesca­dor hasta el fondo del ma... mar... con­tigo... ¡Mamá, ma... má!

--¡Por el amor de Dios! ¡Deja de ya de llorar! ¡Cállate de una vez! ¡Eres la deshon­ra de la especie de peces!

Cuando se serenó dejó de llo­rar, en­tonces Pe­queño Pez Negro le dijo:

’--Óyeme bien: voy a matar al Cuervo Marino y liberar a los peces de su san­grienta opresión. Pero antes, es nece­sario que te ayude a salir de aquí, para que abandones esa inútil actitud de lloroso co­mediante.

--Si tú también vas a perecer, ¿cómo quieres matar al Cuervo Marino?

--Con esto voy a rajar su estó­mago desde aquí -dijo sacando su puñal- Y ahora escúchame bien: me voy a mover por todos los lados hasta hacerle cosquillas al pájaro, cuando abra su pico para reír, tú saltarás afue­ra.

--¿Y tu que vas a hacer?

--No te preocupes por mi. Hasta que no pase bastante tiempo y haya ma­ta­do a este monstruo, no saldré de aquí.

Entonces Pequeño Pez Negro co­menzó a ir de un sitio para otro tirándose y retorciéndose en el estómago del ave. El pe­cecillo se colocó a la entrada del estó­mago del pájaro, listo para saltar.

En el instante en que Cuervo Ma­ri­no abrió el pico y se puso a reír a mandíbula ba­tiente sin poderlo resistir, el pe­queñín saltó, lanzándose hacia la liber­tad.

De repente, casi al mismo tiempo, y sin solución de continuidad, Cuervo Marino lanzó un horrible alarido, dio unas cuantas volteretas en el aire y se precipitó, como un fardo sin vida, como si fuera una piedra, en el agua. Aún se movió con algu­na fuerza en ella; luego flotó.

Pero Pequeño Pez Negro había de­saparecido y nunca, jamás, lo vol­vió a ver nadie...

Y ahora, a dormir: la lucha continúa

La Abuela Pez había termi­nado su historia. Se hizo un silencio ab­solu­to, casi sepulcral. Los ojos de los oyentes es­taban prendidos como imán de la boca de la narradora. Esperaban algo. Pero cuando se despegaron sus labios fue para de­cirle a sus doce mil hijos y nie­tos:

--¡Y ahora rápidamente a la cama! ¡Es hora de dormir! ¡Hora de acos­tarse bien arropados para soñar con los angelitos!

--Abuela, no nos has contado lo que le sucedió al pequeño pececillo!

--¡Ah!, eso... eso os lo contaré mañana por la tarde, ahora es tiempo de dor­mirse. Buenas noches.

Y once mil novecientos no­venta y nueve pececillos de los doce mil, dieron las buenas no­ches y se fueron a dormir. La Abuela Pez, un poco can­sada por los re­cuerdos, por la historia y sobre todo por los años, se durmió tam­bién; pero un pez, precisamente Pequeño Pez Rojo, no podía conciliar el sueño, a pesar de los esfuer­zos que hacía para con­seguirlo.

Durante toda la noche dio vuel­tas y vueltas en la cama, e, inquieto, muy ner­vioso, no hizo otra cosa que pen­sar y venga pensar... en el mar.


(Fin del cuento iraní Mahi Siah Kuchulu (Pequeño Pez Negro) de Samad Behrangui)

Tags: cuento irani

servido por okonkwo 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

nurazul

nurazul dijo

Bieenn! que bueno,gracias por compartirlo,me ha encantado y además esperaba ansiosa cada una de las entregas.Buen día

19 Junio 2007 | 05:45 PM

amanita muscaria

amanita muscaria dijo

es muy bello el cuento,me gusta! gracias , besos y se feliz :-)

a**

20 Junio 2007 | 08:46 AM

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Sobre mí

Aficionado, diletante. Rebelarme seguro ante la injusticia. Eso de que el hombre explote al hombre se debería de acabar. 'El arroyo de la sierra me complace más que el mar'. 'Con los pobres de la tierra', no con los mendigos, 'quiero yo mi suerte echar'. Por lo demás no soy amigo de todos. Eso ni hablar. Incorrecto políticamente. Y poco más... que pueda interesar al común de los lectores. ¡Ah!: ¡Viva la República! Sin duda, España, mañana, será republicana.

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