He tendido mis muertos, dulcemente, allí, donde las cascadas lamen el pedestal de los acantilados. Acógelos pues, oh tierra, guárdalos entre los pliegues de tus limos; en tu légamo protégelos, cuida los huesos de mis hermanos. Yo, a menudo, iré, por la noche, acudiré allá, a llorar su recuerdo, a la hora en que el corazón arpegia las koras * del sueño.

Y si un día el viento de la libertad viniera tal vez a soplar tras de mi sobre tus montañas y tus dunas, sobre tus llanuras y sobre tus ríos, oh tierra, déjale que ese viento sople, permítele que ese viento acune a mis hermanos, esos héroes que tuvieron la carne desgarrada y que por eso murieron: para que viva la libertad.

Siriman Cissoko (Versión libre del poema 'OhTierra' del libro Ressac de Nous-memes, Paris: Presence Africaine, 1967)

 

* Instrumento musical. Especie de guitarra africana