El hilo de las rubayatas de Omar Khayyam
(Rubaiyat of Omar Khayyam)
1.
Amig@, que vagas por ahí, inquieto, dudando de todo, sin rumbo, sin manantial y sin oriente; si, por fin, encuentras una vereda, una senda, algún camino, me alegraría mucho que fuera el de la bodega o el de la taberna; si te fías de mi, digo, no debes aspirar a otra cosa que no sea la de disfrutar de este instante fugitivo que es la vida, charlando y bebiendo con los camaradas y amigos, esos tragos de buen vino, servidos en copas de arcilla, copas que el alfarero ha modelado con sumo respeto, al saber, como sabía, que la masa que tenía entre sus manos había sido antes, en otro tiempo, sin duda, un ser humano, como él o como tu o como yo, que antaño caminaba desconcertado por los intrincados vericuetos del mundo; luego, digo, dirígete a hacer el amor con la mujer querida, que te está esperando anhelante ya hace tiempo; y termina el día escuchando con deleite la otra sustancia, divina como el vino, que es la música.
Con la copa en la mano y la bota cargada a la espalda colmada de ese néctar divino, bebe, bebe y canta, querido; después recógete y acuéstate en el silencio, por los siglos de los siglos, amén.
Pero antes...




Y Otro dijo
Enhorabuena, otra vez y gracias por refrescar a Omar Khayyam. Alianza publicó, este mismo año, una edición muy bien tratada bajo el nombre de Jayyam, traducido por Clara Janés y Ahmad Taherí...
Parece que siempre vengo a hacerme el listillo, pero es que me recuerda a cosas como que este fue el poeta favorito de Leopoldo Lugones durante mucho tiempo (y lo tradujo a fondo) o que tiene versos míticos como "¿Quién seguirá levantando adobe sobre el mar?". Muchas gracias por este recuerdo.
26 Septiembre 2007 | 08:28 AM