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A Omar Khayyam le llegan noticias preocupantes de su antiguo amigo, Hassam el Sabbah, al que luego han apodado los cristianos El Viejo de
Preocupado, desde su palacio contempla, abajo, el ajetreo de la calle más cercana; levanta la vista, un poco mas allá: en el mercado, las voces de las vendedoras, pregonan sus mercaderías; y los santones, unos sinceros y otros tratando de embaucar incautos, predican en la plaza ante un numeroso corro de gente, en nombre de Alá el Misericordioso... --¡Ay, querido amigo!... también yo, lo mismo que tú, lo mismo que otros, sembré la semilla de la sabiduría, y me he sacrificado, esperando día y noche, sin apenas un minuto de descanso, para que germinase... Empero yo cosecharé estas innegables verdades: que de algún lugar ignoto, y sin querer, llegué como el viento; y que a algún lugar desconocido, y sin que cobije el más mínimo deseo, me iré como el agua.

Cada día se nos escapa de las manos y se va a algún lugar extraño que desconocemos para volver vestido de nuevo y diferente día...y la sabiduría a pesar de llamarla una y otra vez,sigue sin llamar a mi puerta,pero no por ello dejaré de perseguirla..Un bico