EL VAMPIRO Y LA HEREJÍA BOSNIA Y LOS BOGOMILOS y (VII) Final

(A propósito del libro de Torquemada ‘Symbolum pro informatione manichaerum’ y otros textos ejemplares que se ocupan de esta cuestión esencial…)

Un medio ensayo de Joaquín Lledó que es el redactor de la revista 'Album letras artes', director de cine y escritor

En Bosnia el movimiento se mantuvo hasta que, en las primeras décadas del siglo XV, la amenaza de los turcos, que ya habían tomado Constantinopla, decidió a los poderosos locales a ceder a, buscando el apoyo de Roma, entregar al Papa los más notorios herejes. Es en ese momento cuando Pío II encarga al español Torquemada la argumentación contra la herejía. Obedeciendo las órdenes de Sumo Pontífice el Inquisidor redacta el famoso ‘Symbolum Pro Informatione Manichaerum’. Pero la traidora entrega de los herejes no tuvo ningún resultado. La llamada del Papa a una cruzada contra los amenazadores turcos no obtuvo ninguna respuesta de las potencias del Occidente y Bosnia fue invalidada por los turcos. Con ese acontecimiento el bogomilismo llegaba a su fin. ¿Totalmente? Nada es menos seguro. La herejía parece hoy olvidada pero eso no quiere decir que las ideas que la alimentaron hayan desaparecido del corazón de los hombres que habitan esta desgraciada región del planeta. No hay que olvidar que por las circunstancias tan especiales que ha vivido Bosnia durante los últimos siglos no se han realizado investigaciones en profundidad sobre su cultura y que todo estudio que se relacionase con la religión –y mucho más con un movimiento tan extremista como fue el bogomilismo- estaba más o menos prohibido por la dictadura. Además hay que tener también en cuenta que, tras la primera y salvaje oleada de la invasión turca –que prácticamente arrasó el país- el Islam, o al menos sus corrientes más esotéricas, adoptó una política de tolerancia que permitió la existencia en su territorio del judaísmo- allí se refugiaron muchos judíos que fueron expulsados de España-, del cristianismo –fuese este oriental o latino- y de innumerables sectas. Heredero de las tesis nestorianas, el Islam también postulaba un Dios radicalmente separado del mundo y directamente vinculado con el alma de cada fiel sin necesidad de mediadores. Y estas tesis eran, como lo hemos visto, muy similares al bogomilismo. Lo que muy probablemente facilitó la asimilación. Por eso no es descabellado imaginar que esos musulmanes tan particulares de cuyo genocidio somos espectadores impotentes sean descendientes de aquellos bogomilos. Durante mucho tiempo el misterio de Montsegur y la heroica gesta de los cátaros nos fascinaron. ¿Quién hubiera podido decirnos entonces que ahora, en las postrimerías del segundo milenio, íbamos a ser espectadores privilegiados de una nueva y trágica hoguera…? Evidentemente el Vampiro no muere.

(final del pequeño ensayo del amigo Joaquín) Joaquín Lledó, redactor jefe de la revista Album Letras Artes, es escritor y director de cine.

(este ensayo de Joaquín Lledó puede leerse en las páginas I, II, III y IV de ‘Fontana Sonora’, suplemento de la revista ‘Caminar Conociendo’ número 4 de mayo de 1995)