Rosario Sanchez Mora "La Dinamitera" (Villarejo de Salvanés-Madrid 1919) Tenía 17 años cuando se alistó voluntaria como miliciana para luchar contra las tropas fascistas que pretendían tomar Madrid en los primeros días de la Guerra Civil. Su arrojo y valentía le valió este poema escrito por el poeta Miguel Hernández. Poema que fue musicado por Pedro Faura en el disco 'Manifiesto' que, creemos, se puede sacar de 'Emule'. Este Pedro Faura fue un militante del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP) que, en realidad, era un nombre de guerra que ocultaba a un músico (Bernardo Fuster) autor de canciones tan renombradas como 'La Puerta de Alcalá' y otras.

Rosario, dinamitera,

sobre tu mano bonita

celaba la dinamita

sus atributos de fiera.

Nadie al mirarla creyera

que había en su corazón

una desesperación,

de cristales, de metralla

ansiosa de una batalla,

sedienta de una explosión.

Era tu mano derecha,

capaz de fundir leones,

la flor de las municiones

y el anhelo de la mecha.

Rosario, buena cosecha,

alta como un campanario

sembrabas al adversario

de dinamita furiosa

y era tu mano una rosa

enfurecida, Rosario.

Buitrago ha sido testigo

de la condición de rayo

de las hazañas que callo

y de la mano que digo.

¡Bien conoció el enemigo

la mano de esta doncella,

que hoy no es mano

porque de ella,

que ni un solo dedo agita,

se prendó la dinamita

y la convirtió en estrella!

Rosario, dinamitera,

puedes ser varón y eres

la nata de las mujeres,

la espuma de la trinchera.

Digna como una bandera

de triunfos y resplandores,

dinamiteros pastores,

vedla agitando su aliento

y dad las bombas al viento

del alma de los traidores.

Hoy toca a muerto. La Vieja Dama con su guadaña y vestida de negro no cesa en su labor: también murió ayer, como pusimos inmediatamente, en Martinica, su tierra, el gran poeta de la Negritud, Aimé Césaire. Ponemos unos versos:

...Partir... llegaré liso y joven a ese a ese país mío y le diré a ese país con cuyo barro fue amasada mi carne: Erré largamente y he aquí que regreso al horror desertado de tus llagas. Y viniendo me diré a mí mismo: Y sobre todo cuerpo mío y también alma, no os crucéis de brazos en la actitud estéril de espectador, pues la vida no es un espectáculo, porque un mar de dolores no es un proscenio, porque un hombre que grita no es un oso que baila... (de 'Versos de retorno al país natal') ( ) ( ) ( ) (