Libérrimo remedo de un poema anónimo africano
Remedo libre de un poema anónimo africano
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En los tiempos de antaño, meditaba el Señor, las faldas de los montes estaban cubiertas de árboles y en sus ramas los pajarillos hacían sus nidos desde donde trinaban. Las flores ponían tildes multicolores a sus cánticos.
Pero las codicias de los constructores capitalistas cuajó de feas casas las laderas.
Ahora las bajadas de los montes parecen vestimentas llenas de agujeros de un andrajoso y llagado anacoreta.
Desde su mirador así pensaba el Señor, antiguo propietario de los terrenos.
Pero a ras del suelo los que vivían del mantenimiento de esa nueva situación: albañiles, fontaneros, peones, electricistas, carpinteros... comparaban el hambre de los tiempos de antaño con el hogaño menos duro de un comer caliente cada día...
Y pensando para si decían:
-La visión del Señor nos parece a la de una jovencita desnudada a la fuerza, a la de una moza, si, que supiera del abrazo obligado y repugnante del vencedor y la vergüenza y la ira enrojecieran su semblante.
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Como se aprecia hay una conjunción de intereses entre unos explotadores (los constructores) y unos explotados (albañiles, carpinteros...)
Pronto se atizarán con las manos.
O se sacarán los ojos.
Si está en su poder.
Y ojalá lo veamos.
Lo más pronto posible.
Y que triunfen los buenos.
Esos que no hubieren robado a nadie.
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abril-ale dijo
Muy pronto el paraíso natural se convirtió en esta fría y tenebrosa selva de cemento, donde día a día corremos el peligro y tratamos de evadir a esos parásitos que desean tragarnos.
Compañero, un abrazo fraterno.
31 Octubre 2008 | 06:43 PM