José Mª Amigo Zamorano: 'Buscando el origen' (fin)
(h) La papa Pedrito (1)
Esas palabras le llegaron de todas las partes. Se tapó los oídos para no oírlas. Pero se le habían metido tan adentro del cerebro que no podía quitárselas de encima. Los que posaban en la tierra el mueble ni se inmutaron o lo hicieron mínimamente. Extrañábale su insensibilidad al que se parapetaba tras el árbol. Estuvo a punto de irse por donde había venido. Oído lo que había oído. No debería meterse en líos. Y es que ese hombre, con esa llave inglesa al cinto... le inquieta. Ramalazo de cobardía que le duró un solo instante. Decide enfrentarse al misterio. Sale de detrás del refugio, e hinchando el pecho como un Quijote, se dirige hacia el blanco. Este, levantándose del suelo, las piernas abiertas, brazos en jarras, manos cerca del cinto, le dice:
-¡Coño! ¿Ya de vuelta? ¿Ha visto lo que ha querido? ¿Le ha gustado? -Si. ¡Magnífico!.
-Bueno, pues me alegro... mucho... porque estamos a punto de irnos.
-Una pregunta quisiera hacerle antes de que se fuera, si me lo permite...
-Pregunte usted. Si yo sé... le responderé con mucho gusto.
-¿No han oido algo fuera de lo común?
-No. ¿Por qué lo dice? -¿De verdad no ha oído nada?... ¿Usted tampoco?... -dirigiéndose al negro.
-¿Qué teníamos que oír, señor?, -le respondió el que, al parecer, se llamaba N'Komo.
-¡Joder! O... yo me estoy volviendo orate o... ¡No y no! De loco nada de nada. He oído, bien clarito, quejarse a alguien y decir: 'Libre, libre, quiero ser' y 'cabrón'. Y un grito prolongado. Como si protestara por algo...
Lo miraron con faz sorprendida y alegre. Y de repente, mirándose entre ellos, se echaron a reír a mandíbula batiente. Con verdaderas ganas. Tantas... que los otros trabajadores acudieron a ver qué pasaba. Luego, el blanco cuya cara, de la risa, se había tornado roja, ya calmado, le contestó:
-Es Pedrito que se ha escapado y anda gritando por ahí.
-Pero...
El hombre blanco lo mira. Echa mano a la llave. La saca de la funda. Y, alzándola con el puño en alto, gritó:
-¡Pedrito! ¡La papa! ¡La papa Pedrito! ¡Ven aquí! ¡La papa! ¡Aquí!
Y de la rama de un árbol vino a posarse en la llave inglesa el loro del amo: El loro Pedrito. A comer la papa chillando de alegría.
-¡Libre, libre, quiero ser! ¡Cabrón!
__________ (1) Frase de un cuento de Horacio Quiroga


abril-ale dijo
Compañero, a vos no te diré "Feliz Navidad" porque sé y vos también lo sabés que para que sea una auntetica Navidad aún faltan muchas cosas que están pendiente. Sé que me entenderás.
Un abrazo del alma.
18 Diciembre 2008 | 07:47 PM