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La Coctelera

Okonkwo

África, cuna de la Humanidad

16 Marzo 2009

Algunos párrafos de Frantz Fanon

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La descolonización no pasa jamás desapercibida puesto que afecta a ser, modifica fundamentalmente al ser, transforma a los espectadores aplastados por la falta de esencia en actores privilegiados, recogidos de manera grandiosa por la hoz de la historia. Introduce en el ser un ritmo propio, aportado por los nuevos hombres, un nuevo lenguaje, una nueva humanidad. La descolonización realmente es creación de hombres nuevos. Pero esta creación no recibe su legitimidad de ninguna potencia sobrenatural: la 'cosa' colonizada se convierte en hombre en el proceso mismo por el cuel se libera.

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No se desorganiza una sociedad, por primitiva que sea, con semejante programa si no se está decidido desde el principio, es decir, desde la formulación misma de ese programa, a vencer todos los obstáculos con que se tropiece en el camino. El colonizado que decide realizar ese programa, convertirse en su motor, está dispuesto en todo momento a la violencia. Desde su nacimiento, le resulta claro que ese mundo estrecho, sembrado de contradicciones, no puede ser impugnado sino por la violencia absoluta.

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El mundo colonizado es un mundo cortado en dos. La línea divisoria, la frontera está indicada por los cuarteles y las delegaciones de policía. En las colonias, el interlocutor válido e institucional del colonizado, el vocero del colono y del régimen de opresión es el gendarme o el soldado. En las sociedades de tipo capitalista, la enseñanza, religiosa o laica, la formación de reflejos morales trasmisibles de padres a hijos, la honestidad ejemplar de obreros condecorados después de cincuenta años de buenos y leales servicios, el amor alentado por la armonía y la prudencia, esas formas estéticas del respeto al orden establecido, crean en torno al explotado una atmósfera de sumisión y de inhibición que aligera considerablemente la tarea de las fuerzas del orden. En los países capitalistas, entre el explotado y el poder se interponen una multitud de profesores de moral, de consejeros, de 'desorientadores'. En las regiones coloniales, por el contrario, el gendarme y el soldado, por su presencia inmediata, sus intervenciones directas y frecuentes, mantienen el contacto con el colonizado, y le aconsejan, a golpes de culata o incendiando sus poblados, que no se mueva. El intermediario del poder utiliza un lenguaje de pura violencia. El intermediario no aligera la opresión, no hace más velado el dominio. Los expone, los manifiesta con la buena conciencia de las fuerzas del orden. El intermediario lleva la violencia a la casa y al cerebro del colonizado.

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La mirada que el colonizado lanza sobre la ciudad del colono es una mirada de lujuria, una mirada de deseo. Sueños de posesión. Todos los modos de posesión: sentarse a la mesa del colono, acostarse en la cama del colono, si es posible con su mujer. El colonizado es un envidioso. El colono no lo ignora cuando, sorprendiendo su mirada a la deriva, comprueba amargamente, pero siempre alerta:

-Quieren ocupar nuestro lugar,

Es verdad, no hay un colonizado que no sueñe cuando menos una vez al día en instalarse en el lugar del colono.

...

Frantz Fanon

(De 'Los condenados de la tierra', páginas 28, 29 y 30; editorial Txalaparta, Tafalla (Nafarroa), 1999)

servido por okonkwo 5 comentarios compártelo

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

abril-ale

abril-ale dijo

Hola, Oko: leyendo lo que acá nos dejas de Frantz Fanon, pensaba en esto: mientras los latinoamericanos no erradiquemos la mentalidad que trajo el colonizador jamás seremos libres. Inconscientemente tenemos arraigada en la mente que somos esclavos y siempre vemos como amos y señores a los gringos, europeos, etc. Y es que, tenemos que defender nuestra soberanía, para de esa manera ser respetados. Sólo así seremos realmente libres. Consciente o inconscientemente nosotros hemos contribuido a seguir en el papel de esclavos, sumisos, entreguistas. Sino veamos a nuestros gobernantes en América Latina en el triste papel de siervos, como es el caso de Uribe de Colombia.

Fanon decía: que no hay Capitalismo ni acumulación de capital sin racismo y no hay racismo sin capitalismo. Y es q le hemos hecho el juego al imperio, al esclavizarnos a todo. Nos hemos hecho esclavos del consumismo (otra trampa del capital en la cual caemos día a día) creemos valer más por lo que tenemos en bienes materiales y no por nuestra propia conciencia. Nos hemos convertido en victimarios de nuestros propios hermanos, y todo eso gracias a la mentalidad de esclavo que nos quedó con la colonización. Duro es decir esto, pero es la verdad.

Te cuento una anectoda: a un pueblito de Nicaragua llegó un gringo; compró tierras y se afincó en ellas. Un campesino nicaragüense vecino del extranjero tenía una mujer muy guapa, la mujer lo traicionó. Él tenía sospecha q podía ser o con el gringo, o con un campesino amigo de él. Pues bien, el campesino le dijo a su mujer: "mujer decime al menos que me traicionaste con el gringo, porque si me decís que fue con un indio de mierda como yo, te mato" ¿Qué tal?

En fin, ya me extendí compañero.

Un abrazo fortísimo.

17 Marzo 2009 | 12:49 AM

Jose Dominguez Dominguez

Jose Dominguez Dominguez dijo

Amigo Okonkwo,

Puedo dar fe, por vivencias personales, de lo acertado de esas palabras de Franz Fanon.

He visto en miradas africanas recién liberadas de la colonización señales de respeto hacia mí, cuando no de temor, por el simple hecho de que el color de mi piel era el mismo que el del colono que hasta el día anterior le había sometido, lo que puede demostrar hasta que extremo la opresión puede condicionar nuestro “yo”.

He sido testigo también, de toda la carga de odio acumulada en el colonizado durante siglos de explotación y el justo deseo de revancha sobre las cosas, las personas e, incluso, los usos y costumbres del colono. Y he comprobado, con vergüenza, cómo siglos de masacres colonizadoras son silenciadas al mismo tiempo que las llamaradas violentas de los descolonizados sirven para calificarlos como bárbaros y primitivos.

Por el contrario, he comprobado con enorme satisfacción cómo, esas personas de color tan diferente al mío, se mostraban amistosas, leales y cariñosas desde el mismo instante en el que las trataba de igual a igual, como seres humanos que son, como hermanos y compañeros en este viaje planetario común, y demostrándoles mi empatía hacia ellos.

Pero el problema, amigo mío, y tú lo sabes bien, va más allá de un proceso descolonizador que, en el caso africano, se toma por unas potencias colonizadoras en banca rota tras la II Guerra Mundial que se sienten incapaces de poder mantener un enfrentamiento con los movimientos nacionalistas liberalizadores y prefieren ceder espacio político para poder seguir disfrutando del económico. Todo ello ante la presión y la mirada complacida de los EE.UU. deseosos de ocupar el hueco abandonado por los europeos o, al menos, repartir con ellos los beneficios; y, el continente al completo, desde Espartel hasta el cabo de Las Agujas, desde cabo Palmas hasta el estrecho de Bab el-Mandeb, se transforma en tablero de ajedrez y sus habitantes en negros peones durante la partida de la Guerra Fría..

El caso americano, un siglo antes, tiene una raíz parecida. Las elites económicas e ilustradas criollas, envalentonadas por el éxito de la revolución acaecida en el norte contra Inglaterra, imbuidas del espíritu Liberal de la Ilustración y de la Revolución Francesa, supieron aprovechar el caos en el que se encontraba la metrópoli española tras la Guerra Napoleónica y se independizan pero, paradójicamente, no alcanzan la libertad y ello podemos comprobarlo hoy mismo. Los nativos, las clases más dependiente tan sólo cambian de amos, ahora son esas elites las que imponen su voluntad y, más tarde, primero la sombra del león británico y después la del águila norteamericana, se cierne opresiva sobre el conjunto de todos ellos.

Nos dicen, amigo mío, que el colonialismo ya no existe, pero se trata de un espejismo más con el que poder engañar y desconcertar a la ciudadanía. Ahora, las cadenas y grilletes se han transformado; ahora es el consumismo, el FMI o el BM, las trasnacionales, el neo-capitalismo, etc., las que nos aherrojan y secuestran nuestra libertad, mientras que el Imperio dicta sus órdenes y los Gobiernos de las potencias asociadas a él no osan discutirlas.

Saludos.

17 Marzo 2009 | 04:53 PM

giverny

giverny dijo

No puedo hablar del tema como lo hace Jose o Abril, pero es de sentido común lo que dice el autor. Por otro lado el inciso de Abril respecto al gringo y al de allí lo rubrica.
Un abrazo compañero

21 Marzo 2009 | 09:29 PM

elsolterosensible

elsolterosensible dijo

esto me recuerda que tengo que leer otra vez "piel negra, mascara blanca"
Volviendo a la anecdota de Abril, no hay nada que añadir.
se prodria resumir en solidaritad etnica.
saludos

30 Marzo 2009 | 10:41 PM

animeymanga

animeymanga dijo

yo soy republicano

4 Abril 2009 | 05:35 PM

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Sobre mí

Aficionado, diletante. Rebelarme seguro ante la injusticia. Eso de que el hombre explote al hombre se debería de acabar. 'El arroyo de la sierra me complace más que el mar'. 'Con los pobres de la tierra', no con los mendigos, 'quiero yo mi suerte echar'. Por lo demás no soy amigo de todos. Eso ni hablar. Incorrecto políticamente. Y poco más... que pueda interesar al común de los lectores. ¡Ah!: ¡Viva la República! Sin duda, España, mañana, será republicana.

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