Ernesto Cardenal: La Cultura en la Revolución
LA CULTURA EN LA REVOLUCIÓN
(Del libro de Memorias La Revolución Perdida )
-Ernesto Cardenal-
Managua
Todos los años el Ministerio de Cultura hacía un gran maratón de poesía en Ciudad Darío, la pequeña ciudad llamada así porque allí nació el poeta. Desde la mañana hasta la noche se estaba leyendo poesía, y lo oía mucho público. El célebre poeta ruso Evgueny Evtushenko, acostumbrado a recitar ante grandes masas, se admiró de que aquí también hubiera un gran público para la poesía. Y escribió después en la URSS que había visto a campesinos, soldados y obreros, escuchando a poetas que eran también campesinos, soldados y obreros como ellos. (Se refería a los poetas de los talleres que allí leían revueltos con los profesionales. También el New York Times escribió acerca de esos poetas de los talleres que leían en nuestros maratones: "Posiblemente no existe otro país de América en el que haya tanta gente común y ordinaria escribiendo poesía".
LA POESÍA DE LA POLICÍA Y DEL EJÉRCITO
La poesía en los talleres se trabajaba en una forma bastante colectiva. La primera sesión solía ser sólo de lectura de poesía. Se les leía muestras de poesía china y japonesa, griega y latina, norteamericana y europea, latinoamericana y nicaragüense. En las siguientes sesiones se les seguía leyendo estas muestras de poesía, y se les repartían también poemas mimeografiados por la imposibilidad de darles libros a todos (y habrá sido un caso único en el mundo el que obreros y campesinos estuvieran leyendo a Bertolt Brecht y a Safo) pero ya también los asistentes empezaban a mostrar sus propios poemas, que eran discutidos entre todos. Se iban analizando línea por línea y palabra por palabra, y entonces se comenzaban a expresar opiniones: "Esa línea tiene palabras que le sobran", o "ése es un lugar común", o "esa línea está confusa. ¿qué quisiste decir?" El otro explicaba lo que había querido decir y le contestaban: ¿Pero por qué no lo dijiste? El poema entonces se iba mejorando. A veces el autor aceptaba las críticas y a veces no. Pero con este proceso los talleristas aprendían a expresarse con más precisión, y con más originalidad y profundidad. Llegaba un momento en que los poemas ya eran buenos. Los poetas ya no tenían que seguir asistiendo al taller, y podían escribir por su cuenta.
El progreso que fueron teniendo fue muy grande. Una vez Mayra Jiménez, en un taller de un barrio obrero les mostró un poema que yo acababa de escribir, y opinaron que la última línea del poema debía ser modificada poniendo la palabra como. Mayra se cohibió porque me estaban corrigiendo a mí, pero cuando me lo contó les di la razón, y saqué mi bolígrafo y agregué el como. Otra vez me contaba Mayra que uno que era policía había escrito un poema en el que hablaba de lo feo de los cascos que ellos usaban, que eran como los de la Guardia Nacional. Muchos intervinieron para corregirlo, haciendo ver que con la revolución los cascos tenían otro sentido.
Fueron como mil o dos mil poetas, que pasaron como por 70 talleres regados por todo el país. Cuando fue la ceremonia de clausura de la Cruzada de Alfabetización una mujer recién alfabetizada había leído un poema hecho por ella. Eran unas coplas ripiosas, donde la palabra revolución rimaba con otra terminada en on. Fue vergonzoso. Pero lo peor fue que al final de cada cuarteto de ripios el público estallaba en hurras y aplausos. Con los talleres el cambio que empezamos a tener fue el que poetas proletarios o campesinos, sastres, zapateros, panaderos, conocieran de pronto la mejor poesía del mundo y empezaran a escribir influidos por ella.
Creamos la revista Poesía Libre que era dirigida por el poeta Julio Valle-Castillo junto con otros poetas de los talleres, impresa en papel kraft, el de los envoltorios, y que se vendía a un precio bajísimo, y en la que era publicada la poesía de los talleres, junto con poesía de los indios pieles-rojas, de los esquimales, de William Carlos Williams, Ezra Pound, Allen Ginsberg, Benedetti, Roque Dalton, poetas latinos, japoneses, de las islas de Oceanía, y por .supuesto, nicaragüenses. Teníamos también un programa de radio que se llamaba Poesía Libre, dirigido principalmente a los participantes de estos talleres. Yo muchas veces decía que Nicaragua era el único país del mundo en el que la policía publicaba poesía. Pero no sólo eran ellos, sino también muchos otros que no eran profesionales de la poesía, sino carpinteros, albañiles, sirvientas, indios de Monimbó, de batallones del ejército, y hasta del Servicio de Inteligencia y Seguridad del Estado. Mi idea había sido no hacer poetas sino enseñar a hacer poemas. Los poemas los pueden hacer casi toda la gente, sin que sean poetas profesionales. Como en China casi todos hacen poemas al igual que en nuestros países se escriben cartas. Como también en el Japón casi todos hacen poemas, y el emperador cada año compone un poema oficial al empezar la primavera. Y como en muchos pueblos primitivos casi todos son poetas. "Todo indio es un poeta en potencia" dice el etnólogo norteamericano Grave Day. Y Jacob Drachler cuenta que en Dahomey la poesía es una ocupación cotidiana. En las islas Andaman todo mundo compone cantos, aun los niños, dice M. V. Portman. El santo Charles de Foucauld que vivió entre los tuaregs de África del Norte, escribió que todos ellos hacían versos. Y R. F. Fortune cuenta que en la isla de Dobu todos componen canciones. Los talleres eran para que en Nicaragua cualquiera que quisiera pudiera escribir poesía. Y que no fuera como las coplas de la clausura de la Cruzada.
Los talleres fueron una labor de apropiación de la poesía. Pero no que la poesía culta se haya apropiado de la poesía popular, como ha acontecido generalmente, sino que la poesía popular se apropió de la culta. La escritora cubana Fina García Marruz hizo notar que la poesía culta se inspiró muchas veces en la popular (Machado, Heine, Martí) pero aquí era una poesía popular en la que se sentía la huella de la poesía culta, y eso era algo que había sucedido en nuestras tierras por primera vez; y que no se trataba de una "poesía campesina" rimada tradicionalmente, sino una que podía figurar sin desventaja junto a la poesía más moderna.
Coronel Urtecho dijo que esta poesía era no sólo lo más interesante ocurrido en Nicaragua recientemente sino también en América Latina, y "tal vez, tal vez, en el mundo". El intelectual venezolano Joaquín Marta Sosa, que visitó en Nicaragua varios talleres de poesía, escribió: "Podemos decir que con la revolución sandinista por primera vez se han socializado los medios de producción poética". Eduardo Galeano encontró que los dos aportes verdaderamente nuevos de la literatura latinoamericana eran el descubrimiento del género testimonio en Cuba y la creación de los talleres de poesía de nosotros. El crítico colombiano Carlos Rincón, que fue mi asesor en el Ministerio de Cultura, escribió que los chocoyos (los periquitos) ya tenían su lugar en la poesía nicaragüense y no era ninguna novedad hablar de ellos; pero lo que se siente al dejar una novia para ir al combate no se había registrado nunca, y es una experiencia que sólo estos poetas han trasmitido.
LA PINTURA PRIMITIVA
Como todos los talleres de poesía de Nicaragua tuvieron su origen en el primer taller de poesía de Solentiname, también la pintura primitiva que se extendió por toda Nicaragua procede de la de Solentiname. Hubo antes algunos otros pintores primitivos, pero fueron pocos y esporádicos. Inmediatamente después del triunfo nuestro ministerio envió una excelente exposición de pintura de Solentiname a Cuba, y allí la embajada de Checoslovaquia la pidió para exponerla en su país, y allí la pidió otro país socialista y después otro, y anduvo recorriendo varios años todos los países socialistas, y al final nos costó recuperarla. Entonces es cuando la vio en Yugoeslavia Oto Bihalji-Merin, la máxima autoridad en pintura primitiva en el mundo, y dijo que junto a los dos centros de arte primitivo que había habido, que eran Haití y Yugoeslavia, había que agregar en adelante a Solentiname. Julio Valle-Castillo ha hecho ver sin embargo que hay una diferencia entre los primitivos de Solentiname y los otros, y es la "connotación ideológica": fue una pintura que cumplió una función revolucionaria en Nicaragua. Los campesinos de Solentiname crearon también una pintura religiosa inspirada en la Teología de la Liberación que fue la de los comentarios del Evangelio que ellos hacían durante el somocismo. Una pintora pintó un Cristo crucificado con pantalones y la cotona del campesino nicaragüense, y dijo en una entrevista: "Pinté a Cristo como uno de nosotros". La expulsión de los mercaderes del templo aparece en una iglesia católica de la actualidad, donde Jesús con campesinos saca a unos hombres de negocio vestidos de saco y corbata. La matanza de los inocentes es una masacre de niños y jóvenes que los guardias de Somoza hacen en un poblado campesino. En otro cuadro sale de entre las tumbas un resucitado con la cara y los anteojos de Carlos Fonseca. Hablando de la pintura de Solentiname el poeta José Coronel Urtecho me dijo una vez en mi isla que los pintores primitivos de todo el mundo han tenido siempre una añoranza del paraíso. Y también que pintan el mundo no como es sino como debiera ser. Yo he dicho que esta pintura es más bien un anuncio del paraíso. Históricamente el paraíso no existió jamás. La Biblia lo presenta como una utopía, aunque ubicada en el pasado. No como algo que no volverá y es sólo para añorarlo, sino como una meta futura, que hay que alcanzar. Y los primitivos de Solentiname han pintado el paraíso, anunciando esa sociedad futura. Y lo han anunciado no sólo porque presentan el mundo bello como debiera ser, sino también porque esos pintores trabajadores nos han hecho ver que es posible esa sociedad futura en la que todos los hombres serán artistas, y todos los hombres serán trabajadores, y serán hombres completos. La pintura primitiva de Haití, no nació espontáneamente sino que fue promovida por un ministro protestante; la de Yugoslavia también fue promovida por un pintor abstracto; y la de Solentiname por mí, es forzoso decirlo. Después del triunfo de la revolución el primitivismo de Solentiname se extendió por todo Nicaragua, pero esto tampoco fue espontáneo, sino que fue promovido por el Ministerio de Cultura. Y así ha surgido toda una pintura nacional de muchos estilos, con gran diversidad de paisajes y con toda clase de temas: iglesias de pueblo, escenas callejeras y de la vida cotidiana en el interior de las casas, fiestas patronales, bodas, piñatas, celebraciones religiosas, faenas agrícolas, ranchos de palma y calles urbanas.
El crítico norteamericano David Craven ha encontrado que la pintura primitiva nicaragüense se diferencia de la europea, en cuanto ésta casi siempre está en contraposición de la cultura establecida, mientras que la nicaragüense la afirmaba, identificada con la revolución. También diferenciaba a los grandes muralistas mexicanos, vistos sólo en edificios oficiales, museos y universidades, de la pintura nicaragüense que ha sido muy conocida por el pueblo, en calendarios, postales, portadas de libros, posters, en las paredes de muchas viviendas y oficinas, y en periódicos y revistas. Es una pintura hecha por el pueblo y que está muy presente en el pueblo. Y cosa curiosa por cierto: este mismo Craven ha observado que en la pintura primitiva de Nicaragua nunca ha aparecido la tierra con cercas de alambre.
La ha descrito también Julio Valle diciendo: "Pintura popular, más que primitivista, al servicio de los intereses del pueblo gracias a su calidad y creada por un pueblo que, dueño del paraíso, ya no saldrá de él jamás".
LAS PUBLICACIONES DE POESÍA
Yo leí en la revista Time que en las librerías de Estados Unidos los libros de poesía "no se amontonan en las cajas registradoras", y lo comparé con lo que pasaba con las ediciones de poesía del Ministerio de Cultura que se agotaban rápidamente. El escritor norteamericano Todd Jailer se asombró de la cantidad de poesía que se publicaba en Nicaragua; y decía que teniendo este país tres millones y medio de habitantes, y siendo las ediciones de poesía de 6.000 a 10,000 ejemplares, resultaba que había un libro de poesía para cada 350 ó 600 habitantes, mientras en los Estados Unidos, con las ediciones de poesía de 2,000 a 20,000 ejemplares (si era un poeta excepcionalmente popular) significaba, un libro por cada 10,000 ó 100,000 habitantes. Podríamos decir que teníamos ediciones de poesía semejantes a las de los Estados Unidos siendo esa población 70 veces más grande que la de Nicaragua. Otros países también mucho más grandes que Nicaragua, con una larga tradición editorial que nosotros nunca habíamos tenido, no hacían ediciones de poesía mayores de 2,000 ejemplares, mientras las nuestras eran de 6,000 a 10,000.
Los precios de los libros eran sumamente baratos, porque eran subsidiados. Hubo algo divertido: la revista Poesía Libre, que era sólo de poesía (nunca publicamos en ella nada de prosa) y se vendía a un precio casi regalado, una vez la encontramos vendiéndose más cara en la calle, como en "mercado negro". Así era la publicación de libros en un país en el que antes no sólo no se publicaban los libros sino que muchas veces no entraban.
Además de Poesía Libre cada Centro Popular de Cultura tenía su boletín, y había una revista para estos Centros llamada La Chachalaca (un ave vocinglera) de carácter más popular y que se vendía a menor precio de lo que costaba. La Biblioteca Nacional publicó una bibliografía conteniendo todos los libros escritos por nicaragüenses o sobre Nicaragua desde la aparición de la imprenta hasta el triunfo de la revolución. Mencionando la Biblioteca Nacional, me acuerdo que los que la visitaban eran miles, teniendo en cuenta la pequeñez de nuestra población. Principalmente jóvenes la visitaban, y eso era un problema, el aglomeramiento, porque muchos tenían que leer sentados en el suelo. Y esa biblioteca era también un centro cultural, en donde había exposiciones, conferencias, recitales.
Del Maratón de Poesía surgió la idea de los Martes de Poesía, que se realizaban mensualmente en el Teatro Rubén Darío, donde los escritores leían sus obras y se comentaban en público. Los suplementos literarios de los diarios estaban llenos de poesía, y había dirigentes como Daniel y Tomás que también publicaban poesía.
Una vez llevé al poeta norteamericano Lawrence Ferlinghetti a recorrer ciertos parajes de Nicaragua, y llegamos a un lugar fronterizo con Costa Rica. En el pequeño cuartel había una cartelera con recortes de periódicos, y Ferlinghetti se acercó a ver los recortes, y se alegró porque uno era de un poema de Rugama. Otra vez yo estuve también en la frontera con Costa Rica en la Oficina de Migración, y allí los empleados me dijeron que estaban escribiendo poesía y me pidieron libros. Los guardafronteras del norte en la frontera con Honduras me pidieron en otra ocasión que llegara a leerles poesía. La Fuerza Aérea Sandinista me invito también para que llegara a hablarles de poesía. Un batallón entró triunfante a Managua después de una limpieza de bandas contrarrevolucionarias que hicieron en el norte, y era jefeada por un poeta, el Teniente Bosco Centeno, el de Solentiname, ganador del Premio de Poesía Joven Leonel Rugama, y también de un concurso de poesía del ejército.
Con razón escribió José Coronel que la revolución de Nicaragua era la conjunción de Sandino y Darío, y que cada vez era mas notable la identificación de los poetas y los guerrilleros, porque no sólo algunos comandantes escribían poemas, sino que todos en alguna manera eran poetas, como eran poetas todos los guerrilleros.
El Comandante Hugo Torres, también poeta, escribió un prólogo a una antología de poesía de los talleres de las Fuerzas Armadas, y en él decía que al tratarse de militares y de cualquier ejército se piensa en tanques, aviones, soldados con casco y mirada fría, y en cárceles, represión, guerra, y "a nadie se le ocurre asociar a los militares con el canto, con la pintura, con la danza, con la educación permanente de sus hombres, con el teatro, menos con la poesía".
EL RESCATE DE DARÍO
Uno de los logros más importantes del Ministerio de Cultura fue el rescate del Darío revolucionario. Antes se celebraba su aniversario con veladas cursis y carrozas extravagantes en que iban muchachas bonitas disfrazadas de musas, y a Darío lo habían convertido en una especie de poeta del clan Somoza, por su íntima amistad con la familia Debayle que después emparentó con la familia Somoza. El pueblo sencillo debe haber creído que Darío había sido somocista. Y la verdad era que no sólo no fue somocista porque murió muchos años antes del somocismo, sino porque además era sandinista aunque también murió muchos años antes del sandinismo. Mejor dicho la gesta de Sandino deviene de Darío; el rotundo "No" que Darío pronunció contra Roosevelt en aquel verso de dos letras, Sandino lo expresó en la acción; y sin Darío no habría habido Sandino.
Se había creado en Nicaragua y fuera de ella la imagen de un Darío evasivo y apolítico. Pero esto era falso. El poeta de los cisnes dejó escrita también, como él dice, su protesta política en las alas de los cisnes. A los 15 años cantó la lucha de liberación de Cuba; y a los 15 años también su nombre fue mencionado en Cuba. Además de que a esa misma edad de los 15 años Darío participó en Costa Rica en un trasiego de armas destinadas a la lucha contra el gobierno conservador de Nicaragua.
Darío apoyó la revolución liberal del presidente José Santos Zelaya, pero también fue más allá de esa revolución. Percibió que ya había en su país "un vago espíritu socialista". Decía que estaba con la revolución que alguna vez triunfaría, aunque él no sabía cuándo; sus condiciones aún no estaban dadas, pero ya había cierto anuncio de ella. Profetizó que en el siguiente siglo, después del XIX, se vería la mayor de las revoluciones que había habido en la tierra. Decía que no sabía cómo no había reventado la mina que ya debía haberlo hecho; ante la cual la Commune y la Internacional era poco: "Falta la enorme y vencedora coalición". Cosmopolita y universal, no lo fue sólo en su poesía sino también en su ideología política, y decía que "la patria de los socialista y comunistas es el mundo".
Este fue también el Darío antiimperialista que denunció la intervención yanky en Nicaragua. Ayudó a Zelaya en la redacción y edición del libro en el que denunciaba esta intervención que lo había derrocado. Y escribió también sus propias protestas él mismo. Y fue Carlos Fonseca el primero en descubrir que una refutación al presidente Taft que había aparecido firmada por Zelaya había sido escrita por Darío.
De los yankys dijo Darío: "Son enemigos míos". Y por la ocupación yanky en Nicaragua estuvo pensando en renunciar a su ciudadanía nicaragüense y adoptar la argentina. Y en una carta puso como dirección: Nicaragua U. S.
Éste fue el Darío que nos habían ocultado, y que fue descubierto al pueblo por la revolución sandinista. Ya el fundador del Frente Sandinista, Carlos Fonseca, había anunciado que este Darío sería rescatado, y dijo: "Todavía no se ha escrito la última palabra acerca de Rubén Darío y su obra". Y también llamó a Darío: "el poeta nacional de la Nicaragua revolucionaria". Nosotros nos dimos cuenta de que este Darío había sido incorporado a la revolución, cuando en un maratón de poesía en Ciudad Darío oímos a una mujer del pueblo llamarlo "el compañero Rubén Darío".
(Tomado de:
http://archivo.elnuevodiario.com.ni/2003/septiembre/09-septiembre-2003/cultural/cultural5.html )

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31 Octubre 2009 | 06:42 AM