Eusebio García Luengo en un libro de memorias
Tomado de 'La costanilla de los diablos (Memorias literarias 1943/1952)' de Charles David Ley; José Esteban editor; Madrid, 1981. Un libro de memorias digno de leerse.
En el segundo capítulo titulado 'Las veladas del Fénix' puede leerse lo siguiente:
"Había menos prosistas que poetas en el 'Fénix'. Jorge Campos asistía con regularidad y Eusebio García Luengo esporádicamente. Eusebio no era contertulio de un sitio determinado, sino de todos los cafés donde se reunía gente de letras. A pesar de sus buenas condiciones como escritor prefería escribir cada vez menos y hablar cada vez más, pero uno tiene que admitir que escucharle es mejor que leer un libro (1). Además del 'Fénix' nos reuníamos en casa de María Alfaro, en el Viso, y ahí estaba siempre Eusebio como también cuando Julio Gómez de la Serna nos invitaba a tomar unas copitas en su piso. Cuando más tarde empecé a frecuentar el café 'Gijón' ahí estaba Eusebio, igualmente, y hasta hoy. Tiene una marcada cortesía, un don de la palabra y su ironía no hiere. Era casi el único entre la joven generación de escritores de entonces que había frecuentado los cafés literarios de antes de la guerra. María Alfaro, que también había conocido la vida literaria de antes, solía decir:
-"Todo aquello era mucho más vivo, más amplio que hoy. Los mejores han tenido que dejar España".
Eusebio contestaba:
-Nada de eso. Era una gente esencialmente aburrida y sin talento, igual que ahora.
-¿Y Federico García Lorca con su hondo sentimiento por los sufrimientos del pueblo español?
-Lorca era como una gitana gordinflona y divertida. De lo social no sabía absolutamente nada, ni siquiera si existía.(2)
-Bueno, pero estaba ahí Rafael Alberti.
-Tampoco tenía interés, según mi idea.
"Eusebio, en los primeros tiempos que le conocí, se esforzaba en crear un teatro filosófico. Llegaron a representarle en teatro de estudiantes o de cámara alguna obra en un acto o algún acto de una comedia eternamente sin terminar sobre el tema de la felicidad y desconfianza conyugales. Otras tantas escenas salieron en 'Garcilaso' (3) y otras revistas, y una tarde leyó un trozo extenso de la comedia en la librería Bucholzt. Lo malo de aquello era que resultaba demasiado estático para representar, igual que el tetro de Unamuno -por el que, sin embargo, algunos sienyten un gran entusiasmo-. Eusebio no quería nunca oír hablar de coups de théâtre ni de momentos humorísticos, porque consideraba tales recursos uan indignidad. No quería ver en ellos la técnica natural del artre dramático, tal como la usaba Shakespeare y otros tantos dramaturgos famosos del mundo. Otra idea de Luengo, que es bastante sugestiva y que vale la pena ponderar, es que no existen obras buenas ni malas de un escritor, sino que todo lo que escribe es de igual interés como expresión de su persona y participa del mismo contenido anímico.
Lo malo del 'Fénix' era que se respiraba un ambiente más bien de aficionados a la literatura que de verdaderos literatos. Claro que todos los que no vivimos de la pluma -yo mismo para empezar- tenemos algo de carencia de profesionalismo, pero esto se puede superar si uno sigue en la brecha a pesar del inconveniente de tener que ganarse la vida de otra manera. En España, en aquella época, sólo los supervivientes del noventa y ocho podían sacar una buena renta de sus derechos de autor. En cambio, se da otro tipo de escritor: que apenas escribe pero que habla maravillosamente. En la película 'Orfeo' de Cocteau se retrata a un viejo poeta parisiense. Cuando le dice que la gente se sorprende de que no haya publicado durante años, contesta:
-On respecte mon silence.
Julian Ayesta, de quien hablaré más adelante -tampoco ha creado lo que su genio innegable prometía- decía que iba a escribir un cuento acerca de los escritores reunidos en el café 'Gijón' que se quejan constantemente de que no pueden hacer las grandes obras que deben porque viven en pensiones incómodas y ruidosas donde es imposible trabajar, o porque tienen que ganarse el pan haciendi faenas impropias de su talento. En su relato haría a Eusebio García Luengo ir a los servicios y descubrir por casualidad que, quitando una tabla se revela un largo túnel que lleva al anhelado país perfecto donde los escritores tienen provisto absolutamente todo lo que necesitan: tiempo, casa cómodas para cada uno, además de todo el dinero preciso para la creación de sus páginas inmortales. Eusebio, como hombre muy amable, comunica al oído a su vecino de mesa la maravilla que ha encontrado. Luego se va por la puerta del fondo y penetra en el túnel tras reponer cuidadosamente en su lugar la tabla. Lo mismo hace su vecino después de una pausa discreta y al fin todos los escritores sentados a las mesas del 'Gijón'. Se les recibe en el país maravilloso con todos los honres, dándoles en seguida todas las facilidades para que hagan la obra definitiva que cada uno de ellos decía que deseba por encima de todo hacer. Efectivamente pasan una vida regalada con todo lujo y todo sosiego, pero como consecuencia nadie escribe nada, igual que en los malos tiempos antiguos. Así es en cuento de Ayesta, que nunca se ha escrito, según creo, y aquí se ha puesto en letra de molde -salvo error- por primera vez."
Bien, pues esto es lo que escribe Charles David Ley acerca de Eusebio García Luengo, escritor muerto a los 94 años. Hace bien poco. Lo hacemos por recordar a ambos, a Eusebio y a Charles. Como han podido apreciar es esta obra, 'La costanilla de los diablos', digna de leerse. Y él un memorialista de talla (4). Si pueden encontrala cómprenla. Merece la pena asomarse a la memoria de este memorialista inglés. Y de paso descubrirán a un Eusebio García Luengo influyente, desconocido y olvidado.
(1) ¿Se refiere el autor a los libros de Eusebio García Luengo? Parece que si.
(2) Alguna vez nos comentó D. Eusebio García Luengo sobre esta frase que no recordaba haberla pronunciado. Y tenía buena memoria. Si fue muy crítico siempre con el teatro de Lorca. Hasta escribió un ensayo.
(3) Revista de literatura muy influyente en aquellos tiempos
(4) Sobre el autor leer esto:
http://ever-enen15.blogspot.com/2007/01/el-hispanista-charles-david-ley.html



abril-ale dijo
Camarada, siempre acá disfrutando lo que nos dejás.
Un abrazo bárbaro, fraternos y sincero.
8 Diciembre 2009 | 06:47 PM