(Ponemos aquí este poema en recuerdo y homenaje al pueblo haitiano, primero en conquistar la libertad y librase de la esclavitud capitaneado por sus dirigentes esclavos Toussaint Louverture, Dessalines, Christopher... Lo han hundido en la miseria, por ahora, pero su ejemplo de lucha, de que se puede derrotar al Imperio por muy poderoso que sea está ahí, escrito con sangre en los anales de la Historia con mayísculas)
*
Esta mañana, una mano puso flores en tu correo:
¿Será quizás un sol que te escribe
desde alguna ergástula de tu país?
¿O un telegrama -SOS de la luna-
que de improviso ve llegar
las amenazas del hombre?
¿Será el postrero árbol romántico
de Nueva Zelandia que anhela
intercambiar timbres contigo?
¿Desde cuando la lluvia despacha
mensajes en clave a sus camaradas?
O puede que sea carta certificada
de un ruiseñor hambriento de plata.
¿Y si tal vez fuera la carta anónima de un
yacaré, alcalde de un pueblo tenebroso?
¿o de un perverso presidente
permanente de la república?
¿o la de un tiburón notario de una nación racista?
¿Aunque tal vez sean flores explosivas, dotadas
de un maravilloso mecanismo de movimiento
retardado, flores cultivadas primorosamente
en los invernaderos del Ku Klus Klan?...
Me llevo decidido las flores a mi oficina
para así descifrar sus olorosos contenidos:
son ellas de lo profundo del mar. El olor
de marea alta invade mi casa. En la firma
de alga marina. Estas flores en realidad
son besos de una princesa de alta mar,
el alfabeto de su existencia, la morsa
gloriosísima de su sangre en ciernes.
Es el violento misterio de su cuerpo
cuando el orgasmo la lanza conmigo
a la pingorota del reino vegetal. Ella,
desde el fondo de las aguas, me envía
las noticias de las hierbas candorosas
del mundo. Me da, si, los buenos días de las
primeras mariposas del año, los buenos días
de los primeros peces y los primeros besos
de zagales que reclaman un poco de ternura,
de paz y dignidad, con una luz fresquísima,
para todos los ojos que terminan de llorar.
(Versión libre de Iswe Letu)

Camarada, gracias por compartir esta joya.
Toda mi solidaridad al pueblo haitiano hoy, mañana y siempre.
Abrazos bárbaros y fraternos.
Amigo,
Bellas palabras para honrar la memoria de todo un pueblo tan heróico en su lucha como vitalista en su existencia. Por cierto, ¿dónde están los primitivos pobladores de la que, errónea y etnocéntricamente, llamamos La Hispaniola? ¿qué fue de los taínos o de los caribes? Porque, no olvidemos, éstos que ahora sufren los efectos de las fuerzas telúricas no son otra cosa que los descendientes de aquellos que, aherrojados y apilados en ataúdes flotantes, llegaron del otro lado de los mares; "emigrantes" forzados por aquella Europa de entonces para que regasen con su sudor y abonasen con sus cuerpos los campos de caña y que hoy levanta muros -físicos y de papel- para contener esa otra marea de ébano que llama a sus puertas desde el Sur.
Desde este rincón de esa Europa tan miserable me niego a la contemplación de unas imágenes servidas por buitres carroñeros que han llegado a la isla al olor de la sangre y de los cuerpos desgarrados, y que desaparecerán de allí sumiéndola en el anterior secular olvido cuando deje de ser "noticia", quién sabe si en manos de un nuevo Duvalier que le sirva al Imperio para contener las ánsias de justicia social de su martirizado pueblo.
Un abrazo.