Lo peor era orientarse en aquel mar de camisas azules y sus semejantes

braceando entre los compañeros que tambiénn estaban allí desde el amanecer

citados sin previo aviso diciendo que la desorganización del país

pero felices de hallarse a punto de encontrar su puesto

en algún pelotón de infantería cebar incansable algún mortero

partir el cielo con la mirilla eficaz de las ametralladoras

De allí partimos

y éramos el ejército más disímil del mundo uniformes diferentes

camisas desteñidas boinas sombreros gorras de una gama

apreciable los colores

partimos aquel pobre grande ejército de descamisados felices

de niños que entrábamos a la vez en la vida y en la historia

del país y catábamos los mejores himnos las peores canciones

de relajo para asustar al enemigo que por casualidad nos viera

para herir los tímpanos de tanto indiferente que

creiamos descubrir en las paradas del ómnibus

Catábamos

hasta el mismo regreso de la escuela menor de infantería

que pasamos

Aquello estaba bien para nuestra sed de aventuras de la época:

morteros hastiados de grasa subametralladoras nuevas

pistolas que se anunciaban para la felicidad mayor del miliciano

Ni héroes homéricos ni dioses olímpicos

fuimos tampoco cuando desterramos al enemigo del país cuando

cuando avanzamos con una carretera como frente mordiendo el polvo

de la victoria

disparando los más locos cañonazos hiriendo y matando y

muriendo

a lo largo y ancho de una ciénaga del diablo

donde quisieron imponerle nuevamente al país la vieja historia

que tanto conocíamos

Allá fuimos y fuimos

combatientes destacados muertos llenos de inmensa admiración

prisioneros por unas cuantas horas pilotos en la poca paz que

quedaba en las alturas

morteristas bragados de polvo o simplemente lo mismo que antes

fuimos

sólo que ahora sólo que entonces

puestos de frente a esa especie de animal que la gente llama

historia

a sus imperativos sus mierdas sus atrocidades sus ataques

mercenarios

bragando a los hombres del país recolectando

toda la furia que a través de los siglos y años hicieron de mis

compatriotas

esos airados semejantes que me acompañaban entre el hiumo

y la muerte y el ruido final de la victoria

 

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Poesía Libre. Revista de Poesía. Ministerio de Cultura, Managua (Nicaragua) Año V. Número 15, diciembre de 1985.

Responsable: Julio Valle-Castillo

Consejo Editorial:

Carlos Calero (Monimbó); Juan Ramón Falcón (Condega); Marvin Ríos (Niquinohomo); Cony Pacheco (Subtiava); Gonzalo Martínez (Bluefields); Gerardo Gadea (Ejército Popular Sandinista)